Paco Quirós: «Nadie necesita trabajar» y la tasa de vacantes lo desmiente
La escena se repite en media España: un bar lleno, el dueño corriendo de mesa en mesa y ni un solo empleado. En una cervecería irlandesa de barrio, la pinta ya cuesta seis euros y aun así el propietario atiende solo, desbordado. Es la estampa que Paco Quirós, dueño de ocho restaurantes, convierte en queja pública: «Es un momento que parece que nadie necesita trabajar y eso nos hace sufrir». Pero los datos de vacantes cuentan otra historia.
La tasa de vacantes desmonta el relato
El indicador que mide la escasez de mano de obra se llama tasa de vacantes: puestos sin cubrir sobre el total de puestos. En España fue del 0,9% en el primer trimestre de 2026, una de las más bajas de la Unión Europea. Solo Rumanía (0,6%) y Polonia (0,8%) están por debajo. La media europea es del 2,1% y Países Bajos ronda el 4%.
En números absolutos, el primer trimestre dejó 159.797 vacantes y el segundo, 143.359. En un país con paro en torno al 10%. Si de verdad hubiera una escasez general de gente dispuesta a trabajar, España tendría la tasa holandesa, no la rumana. Lo que hay es escasez al precio y a los horarios que se ofrecen, que es otra cosa distinta.
El salario real por hora: 4,3 euros
Un trabajador de hostelería que hace 14 horas diarias pero solo cobra 8 está ganando 4,3 euros por hora con las pagas extra prorrateadas. Si no, bajaría de los 4 euros. El salario medio del sector es el SMI. A eso se suma que los días de descanso de la mayoría son los de mayor carga de trabajo: fines de semana, puentes y festivos. Juntas, esas dos cosas explican la falta de candidatos mucho mejor que la supuesta pereza.
El debate de fondo: ¿importar trabajadores o cambiar el modelo?
Hay quien sostiene que la solución es traer mano de obra extranjera con contratos en origen. Otros argumentan que el sector está sobredimensionado y que no tiene sentido mantenerlo a base de salarios bajos. También se apunta que si un empresario tiene ocho restaurantes es porque ha escatimado en costes laborales. La postura intermedia: el problema no es que no haya gente, sino que el trabajo no compensa.
Mientras tanto, el dato que descoloca: España tiene una de las tasas de vacantes más bajas de Europa, pero el empresario insiste en que no encuentra trabajadores. La explicación no es la pereza, sino el precio y las condiciones. Y mientras el debate siga en esos términos, la escena del bar lleno con el dueño solo se repetirá.