Debate por la cifra de funcionarios: ¿menos o más empleados públicos?
El titular lo dejó caer una noticia reciente: en España hay
200.000 funcionarios menos que hace una década. La cifra, presentada como un ajuste histórico, es cuestionada por varios participantes del debate. Porque si se mira el detalle, según algunos foreros, los funcionarios de carrera han caído, pero los
interinos y eventuales se han disparado. Y el personal laboral, ese que no sale en la foto, también. La pregunta no es si hay menos empleados públicos, sino
de qué tipo y a qué coste.
El truco de comparar con hace diez años
La comparación con 2012 no es casual, según varios mensajes. Ese año fue el punto más bajo de la serie histórica: la crisis del 2008 provocó una congelación de contrataciones que dejó las plantillas públicas bajo mínimos. Comparar con ese suelo hace que cualquier recuperación posterior parezca un milagro. Si en lugar de mirar diez años atrás se mira veinte o treinta, la foto cambia, sostiene un forero:
el número de empleados públicos no ha dejado de subir en medio siglo. Lo que ha cambiado es su composición. Los ministerios pierden peso mientras las comunidades autónomas ganan competencias y personal, según otro participante.
Funcionarios de carrera, interinos y laborales: quién es quién
La estadística oficial mezcla conceptos que la calle confunde. Un funcionario de carrera es el que aprueba una oposición y tiene plaza fija. Un interino cubre una vacante temporal. Un eventual es un contrato de duración determinada. Todos ellos suman en la misma columna. Aparte está el personal laboral, que también cobra de lo público pero con contrato privado. La suma de todo eso da los
3,5 millones de empleados públicos que se repiten como un mantra, según un forero. La reducción de plantillas en la Seguridad Social es el ejemplo más citado: en 2012 trabajaban allí
29.909 empleados públicos, y ahora gestionan más pensiones y el ingreso mínimo vital con menos gente. El resultado se nota en las colas de atención al público, según el mismo mensaje.
El negocio de externalizar servicios públicos
Hay un dato que no aparece en la noticia y que varios análisis sacan a relucir: cuando un ayuntamiento despide a su barrendero y contrata a una empresa privada para limpiar la calle, el funcionario desaparece de la estadística pero el coste para el contribuyente no baja. Sube, según un forero. La
externalización de servicios —limpieza, seguridad, informática, consultoría— convierte empleados públicos en contratas privadas que facturan al erario. El ahorro es contable, no real. Y el servicio, a menudo, peor, sostiene el mismo mensaje. Es la cuadratura del círculo del ajuste: menos nóminas públicas, más facturas privadas.
La jubilación que viene y nadie quiere mirar
El problema no es el pasado, es el futuro. La gran jubilación de la generación del baby boom en el sector público está a la vuelta de la esquina, según un participante.
Reemplazar a esos efectivos será difícil si no se planifica con años de antelación. Mientras tanto, la tasa de reposición sigue limitada y las oposiciones se han convertido en un fenómeno de masas:
uno de cada dos españoles de entre 18 y 55 años ha opositado, está opositando o se lo plantea, según una encuesta citada. La paradoja es perfecta: se recorta la plantilla mientras la demanda de plazas se dispara. Alguien tendrá que explicar cómo se cuadra eso.
El mantra de los 3,5 millones y la pregunta que no se hace
La cifra de empleados públicos se repite como un latiguillo en cada debate sobre impuestos. Pero nadie pregunta cuántos de esos son funcionarios de carrera, cuántos interinos, cuántos laborales y cuántos trabajan para contratas que facturan al Estado. La estadística, tal como se presenta, es un cajón de sastre que sirve para cualquier relato, según varios foreros. Si se quiere debatir en serio sobre el tamaño del sector público, habrá que empezar por desglosarlo. ¿O es que a nadie le interesa que el desglose no cuadre con el titular?