Luis Arroyo, portavoz de José Luis Rodríguez Zapatero, administra y es socio de una inmobiliaria familiar que alquila 22 viviendas en Madrid y Toledo con rentas de 430.000 euros al año. Los beneficios de esa sociedad se han disparado un 345% en un año, según ESdiario.
La vivienda se ha convertido en el eje del discurso electoral del PSOE. Con las elecciones del 29 de noviembre a la vuelta de la esquina, el partido de Sánchez promete mano dura contra los rentistas y sataniza al propietario que alquila. El sermón, sin embargo, se desmorona en cuanto se mira dentro de la propia casa.
Una inmobiliaria familiar con 22 pisos en Madrid y Toledo
Luis Arroyo, portavoz de José Luis Rodríguez Zapatero y tertuliano habitual, administra una inmobiliaria familiar de la que también es socio. Esa sociedad alquila 22 viviendas repartidas entre Madrid y Toledo, con unas rentas que suman 430.000 euros al año, según la información que publica ESdiario.
Los beneficios de la inmobiliaria se han disparado un 345% en un año. Arroyo compagina esa actividad con su papel de comentarista, desde donde ha llegado a vaticinar a Isabel Díaz Ayuso que no sobrevivirá a sus escándalos inmobiliarios.
Dos locales en El Viso alquilados a una fundación subvencionada
Otra sociedad de la familia arrienda además dos locales docentes en el lujoso barrio madrileño de El Viso. El inquilino es una fundación que recibe subvenciones de la Comunidad de Madrid que preside Ayuso y del Ayuntamiento que dirige Almeida.
El portavoz de Zapatero completa el perfil empresarial con una consultora que promete «influir en la administración». La suma de alquileres, locales y asesoría dibuja un patrimonio inmobiliario difícil de encajar con el discurso contra los rentistas.
El discurso contra los rentistas y la cartera propia
El PSOE ha hecho de la vivienda su bandera electoral. Promete intervenir el mercado del alquiler y cargar contra los grandes tenedores. Que uno de sus rostros mediáticos administre una cartera de 22 pisos y dos locales no invalida la política, pero complica el relato.
La cifra que más chirría es ese 345% de subida de beneficios en un solo ejercicio. En un país donde el alquiler se ha convertido en el principal quebradero de cabeza de los jóvenes, la coherencia entre lo que se predica y lo que se practica pasa factura. Cualquier inversión inmobiliaria conlleva riesgos y obligaciones fiscales; conviene contrastar los datos con las cuentas registrales antes de sacar conclusiones.