El Ejército pide auxilio a la Policía en Ceuta: la España de Mortadelo
Que los militares llamen a la Policía para que los defienda suena a gag de Mortadelo, pero ocurrió esta semana en Ceuta. La imagen de los soldados solicitando protección a las fuerzas de seguridad mientras las protestas se tensan en la frontera sur tiene todas las capas de una metáfora nacional.
Balas de goma para españoles, no para la avalancha de julio
La noche anterior, la Policía había abierto fuego con balas de goma contra españoles que protestaban contra la migración irregular. Es la misma Policía que, según las informaciones que circulan, no disparó cuando 70.000 personas asaltaron la valla en julio. La comparación no necesita comentario. Y en medio de ese desorden, los militares destacados en la zona se vieron en la tesitura de llamar a sus colegas para que les echaran un cable. “El ejército llama a la policía cuando la cosa se complica”, resume la ironía que recorre la conversación pública.
Defensa baja el listón: adiós al graduado escolar
Paralelamente, el Ministerio de Defensa ha suprimido la exigencia del graduado escolar para ser soldado y ha rebajado el cociente intelectual requerido. La medida, divulgada por El País, llega en el peor momento para una institución que ya no sabe si su papel es defender España o pedir ayuda para defenderse.
Queda la pregunta incómoda: si el Ejército no puede cuidar de sí mismo en una ciudad propia, ¿qué podemos esperar del resto del aparato del Estado?