La doble vida digital de Óscar Puente: X, Tinder y un ministerio en espera
¿Puede un ministro de Transportes compaginar la gestión de una cartera con una actividad frenética en redes sociales y una aplicación de citas? La pregunta no es retórica, porque el secretario general del PSOE en Castilla y León, Óscar Puente, ha protagonizado una polémica que lleva tiempo coleando.
Las acusaciones, sin confirmación oficial, señalan que el ministro dedicaba un tiempo considerable a sus perfiles en X (antes Twitter) y en la aplicación de citas mientras estaba al frente del Ministerio. Los críticos han utilizado capturas y vídeos para sostener que el móvil era una prioridad. Así se explica el tono de los comentarios: «si no es el Candy Crush es esto o lo otro», «pierde el tiempo en tuiter y feisbu».
El eterno debate del cargo público que no atiende
Este episodio tiene un precedente clásico: los políticos acusados de jugar al solitario o al busca minas durante las sesiones. La diferencia ahora es que las aplicaciones de citas añaden un morbo que las audiencias agradecen. Pero el fondo sigue siendo el mismo: la sospecha de que quien cobra de los presupuestos no rinde.
Un sector de la opinión matiza que un ministro también tiene derecho al ocio y que la vida privada es inviolable. Otros responden que la actividad en redes no era exactamente privada, y que el hecho de que fuera visible para cualquiera lo convierte en material de escrutinio.
¿Y si es solo una tormenta de Twitter?
No consta sanción alguna ni que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, haya llamado a capítulo a su ministro. La polémica, alimentada en las redes, quedó en anécdota de la semana. Pero el vídeo, como el tuiter, no se borra. Mientras tanto, Ferraz espera que el asunto se desinfle. Quizá lo haría antes si el protagonista hubiera presionado el botón de silencio en vez del de «match».