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Madmaxista
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- 9 Jun 2021
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Lo siento, va a ser una opinión impopular, pero ahí va:
En contra de lo que se dice en el foro, a las muyer les encanta trinc. Unas porque lo disfrutan y otras porque tienen la expectativa de que con algún tío conseguirán disfrutarlo.
Su fantasía es que les den duro. Y quién les va a dar más duro y más fresco? Un pagafantas o un malote?
Es tanta la diferencia que se quedan con el malote aún con el riesgo de que pase de ellas a la mañana siguiente o, peor, se lleven una leche por cualquier excusa.
A los tíos nos gustan todas, por eso igual tenemos la fantasía de la bibliotecaria que se acaba desmelenando como la choni fresca.
En el primer caso nos creemos el malote que le hará gozar como nunca.
Pero como todo en la vida, son fases. Y las muyer, después de llevarse tremendas decepciones, acaban buscando algo más estable. Depende de su cabecita, priorizarán betas con pasta o guapetes o lo que quieran.
Ahora bien, si han tenido alguna experiencia religiosa con un malote a nivel sensual o bien si no han ansioso especialmente escaldadas, siempre habrá la posibilidad de que el cántaro vuelva a la fuente y se sienta tentada de dejar la estabilidad y el respeto por la espectativa de un empotrador con cara de expresidiario.
Como todo, hay excepciones, y algunas ya vienen con el chip correcto de serie. Se consideran personas normales y buscan hombres iguales. Esos unicornios es a los que hay que aspirar.
En contra de lo que se dice en el foro, a las muyer les encanta trinc. Unas porque lo disfrutan y otras porque tienen la expectativa de que con algún tío conseguirán disfrutarlo.
Su fantasía es que les den duro. Y quién les va a dar más duro y más fresco? Un pagafantas o un malote?
Es tanta la diferencia que se quedan con el malote aún con el riesgo de que pase de ellas a la mañana siguiente o, peor, se lleven una leche por cualquier excusa.
A los tíos nos gustan todas, por eso igual tenemos la fantasía de la bibliotecaria que se acaba desmelenando como la choni fresca.
En el primer caso nos creemos el malote que le hará gozar como nunca.
Pero como todo en la vida, son fases. Y las muyer, después de llevarse tremendas decepciones, acaban buscando algo más estable. Depende de su cabecita, priorizarán betas con pasta o guapetes o lo que quieran.
Ahora bien, si han tenido alguna experiencia religiosa con un malote a nivel sensual o bien si no han ansioso especialmente escaldadas, siempre habrá la posibilidad de que el cántaro vuelva a la fuente y se sienta tentada de dejar la estabilidad y el respeto por la espectativa de un empotrador con cara de expresidiario.
Como todo, hay excepciones, y algunas ya vienen con el chip correcto de serie. Se consideran personas normales y buscan hombres iguales. Esos unicornios es a los que hay que aspirar.
