El nuevo Mitsubishi Montero revive el viejo dilema del nombre
Cuando Mitsubishi anunció una nueva generación de su todoterreno legendario, muchos esperaban el regreso del Pajero original. Pero en España la marca lo comercializa como Montero desde hace décadas por evitar la connotación malsonante de 'pajero'. Ahora, el giro político ha vuelto el nombre aún más incómodo: Irene Montero, la exministra, ha cargado el apellido de un simbolismo que pocos quieren llevar en el portón trasero.
El debate sobre el nombre no es baladí. En el tráfico de opiniones, hay quien sostiene que 'a estas alturas mejor Pajero, aunque suene mal, que Montero', mientras otros recuerdan que el modelo lleva fabricándose más de 25 años y que la versión moderna será 'una puta lavadora' comparada con las anteriores. Los precios estimados para la nueva entrega rondan entre 60.000 y 100.000 euros, una horquilla que invita a comparar con alternativas como el Toyota Land Cruiser.
La ironía del asunto es que el cambio de nombre que hizo Mitsubishi en los 90 para evitar una palabra grosera ha terminado topar con un apellido políticamente incendiario. Quien compró un Montero hace diez años no tenía ese problema. Hoy, aparcar uno junto a un mitin de Podemos puede ser objeto de chanza. Y el que de verdad quiere el coche, si tiene presupuesto, se va derechito al Land Cruiser. Mitsubishi ha conseguido que su todoterreno suene mal en ambos sentidos.
[H]Los números de la nostalgia[/H]
Un todoterreno atrapado entre dos connotaciones
El nuevo Mitsubishi Montero (o Pajero, según mercado) se enfrenta a un público dividido: los nostálgicos que añoran la fiabilidad de los años 90 y los pragmáticos que ven un producto obsoleto a un precio desorbitado. La etiqueta de 60.000 a 100.000 euros lo sitúa en el segmento de los SUV premium, donde compite con modelos mucho más modernos. Para muchos, la decisión se reduce a si el nombre es un lastre insalvable o una anécdota sin importancia.
[H]Conclusión[/H]
Con un nombre que ya no funciona y una base técnica que algunos consideran anticuada, el nuevo Mitsubishi Montero aterriza en un mercado hostil. La pregunta que queda en el aire es si los compradores estarán dispuestos a pagar más de 80.000 euros por un coche que, además de caro, lleva un nombre que incomoda a media España.
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