Os presento al Txema.
El Txema es un tío de 37 años.
Da la chapa constantemente sobre política, hablando de la opresión del neoliberalismo de ultraderecha y el cishetero-patriarcado.
Es aliade.
Tienes que estar registrado para ver este contenido
El Txema viste con gorrilla moderna para disimular su incipiente alopecia, camiseta de grupo punk abertzale que no conoce ni dios, vaqueros raídos y zapatillas Converse. Se complementa con una chaqueta de cuero sintético cuando no es verano.
Lleva gafas de intelectual, barba desaliñada de tres días y pendientes con pequeñas dilataciones en las orejas.
El Txema es pedante y se cree sofisticado.
No ha leído ni una docena de libros en toda su vida, siendo el último "Franquismo S.A." de Antonio Maestre.
Su cosmovisión se basa en la revista El Jueves, a la que lleva suscrito veinte años, y los twits de Gerardo Tecé, Alan Barroso, Henar Álvarez, Protestona, Fonsi Loaiza e Ignatius Farray, entre otros.
El Txema sólo se informa a través de titulares y vídeos cortos de Público, El Diario y CTXT. Acusa a Cadena Ser y El País de ser tibios.
Cree que Schopenhauer fue un piloto alemán y que La Eneida es un spin-off de Juego de Tronos.
Se cree un genio del ajedrez, pero no conocía las reglas básicas hasta que se puso a jugar online durante el confinamiento del Elbichito.
Pero el Txema siempre tiene una opinión grandilocuente sobre cualquier asunto.
El Txema escucha una música exquisita y diversa, con grupos tan diferentes como Los Perecid de Cristo, Mala Fruta, Envidia Kotxina, Konsumo Respeto, Piperrak y Kortatu.
Cree que Radiohead es una marca de guitarras.
El Txema apoya el cine español y le gusta el cine independiente, pero sólo ve películas noventeras con tías en pechuga y anime para adolescentes.
Su fuente de inspiración es la cerveza, rozando casi el alcoholismo, y lleva pillándole resina al mismo distribuidor ilegal desde el instituto.
Es abolicionista, pero todos los meses se va a escondidas con la astuta más barata que encuentra, media horita, lo justo para soltar el veneno.
El Txema jamás ha ahorrado más de 1.000€ en su vida por culpa del capitalismo.
Le gusta gastarse el dinero en vermús y parrilladas, en camisetas de Wallapop y figuritas de anime, se gasta 40€ de gasolina en echar unas partidas de Warhammer en la otra punta de la provincia, y tiene la biblioteca de Steam con quinientos juegos a los que nunca jugará, pero que estaban de oferta.
El Txema está en contra de los roles de género, pero su progenitora le cocina, le lava la ropa y le cambia las sábanas. Porque sigue viviendo con sus padres, ya que nunca pasó del Grado Medio y lleva media vida de curro en curro con Adecco.
El Txema está orgulloso de ser fijo discontinuo.
El Txema se sacó el carnet de conducir a la cuarta y compró un coche de tercera mano pidiendo un préstamo bancario.
También es muy amigo de sus amigos, pero no pasa nada por traicionar a quien haga falta si ve la lejana posibilidad de tocar pechuga. Vive pegado a Tinder y Badoo, donde dos o tres veces al año consigue sesso consentido con algún botijo.
El Txema es una persona con conciencia de clase, aunque su padre tuvo un taller de éxito en el barrio que no pudo heredar, ya que cree que la biela está cerca del páncreas.
No quiere que sus padres se mueran dado que, aunque se quedase con su pisazo, no tendría a nadie que le preparase una tortilla francesa.
El Txema se cree un heredero del 15M, pero sólo fue dos noches a la zona de las tiendas para ver si pillaba cacho.
Reivindica los derechos LGBTIQ+, pero mira con incomodidad a la chica trans del otro lado del bar, que ni se ha fijado en él.
El Txema apoya a los pueblos oprimidos de España, aunque no sepa ni decir media frase en catalán y mucho menos en vasco. Cuando se encuentra con otro Txema de la subespecie nacionalista regional, chapurrea en su lengua y hace el ridículo, pero le ríen la gracia por quedar bien.
Está comprometido con las minorías sociales pero jamás ha hecho un voluntariado, y le abrió la cabeza a aquel mendigo esquizofrénico porque alguien lo acabaría haciendo antes o después. La indemnización se la pagaron sus padres.
El Txema ve cómo le ha ido a su grupete de toda la vida, y cree firmemente que viven económicamente acomodados solamente porque "tuvieron suerte".
Les llama "amigos", pero sólo siente envidia hacia ellos. A los "alfas" les ríe las gracias con sonrisa sumisa, y a los demás los mira con desprecio y superioridad sarracena.
El Txema suelta guano de sus amigos a sus espaldas por deporte y trata de tontear con sus muyeres.
El Txema se porta muy bien con una chica del barrio que está calva por el cáncer, para ser el primero en la fila cuando supere la enfermedad, aunque todo dios sabe que pasará de él.
Se ducha de ciento al viento, oliendo a perro mojado, y la ausencia de higiene bucal le ha creado una costra de sarro amarillento sobre las encías.
El Txema no entra a las iglesias aunque sea la boda de su hermano, el que estudió y ahora vive en Dinamarca, porque es muy mucho ateo y todo el mundo tiene que saberlo.
El Txema es antifascista, aunque admira a los líderes totalitarios y odia a los judíos.
Es republicano, pero sólo celebra la democracia cuando la extrema izquierda consigue carguitos con el PSOE.
Nunca ha hecho ejercicio en su vida, está en los huesos pero con su buena barriga cervecera, y ya le ha saltado una hernia discal por no haber aprendido a levantar correctamente un peso en décadas.
El Txema tiene muchos días libres y los utiliza sabiamente pasándolos en el Bar Manolo de su calle.
El Txema te explica cómo ligar, cómo manejar tus ahorros, qué discos tienes que escuchar y cómo solucionar la Guerra de Ucrania.
El Txema lleva toda su vida sin haber ansioso de su barrio, contando un puñado de veces al año porque tiene que hacer unos papeles o recoger un paquete de Amazon en una oficina.
Sólo conoce el campo de hacer botellones en fincas de colegas.
El Txema acorrala a chicas de bachiller por la calle para soltarles la turra y pedirles el Instagram.
El Txema se da abrazo en el pecho por cualquier injusticia social de moda, pero en su vida ha defendido a un allegado en una situación peliaguda, soltando una artefacto artefacto peligroso de humo.
El Txema escucha atentamente a las muyeres mientras piensa en el último partido del Madrid.
El Txema es torpe haciendo cualquier cosa, pero resulta gracioso, porque el Txema es así.
2024 © dTom Forrester