Palominos: cuando un pedo se lleva algo más que aire
La incontinencia fecal leve no es un problema de ancianos ni de enfermos crónicos: expulsar un resto de heces al soltar un gas -los famosos palominos- lo ha vivido casi todo el mundo en silencio. El tabú que rodea al síntoma hace que rara vez llegue a la consulta médica, y que se normalice como un signo de la edad.
Por qué se producen los palominos
Cuando los escapes se repiten cada semana, dejan de ser anecdóticos. Las causas más habituales apuntan a una alimentación inadecuada, al síndrome de colon irritable, al debilitamiento del suelo pélvico y a secuelas de intervenciones como la cirugía de hemorroides. Determinados medicamentos también pueden alterar la consistencia de las heces y favorecer estos episodios.
Hombres, los más afectados
Hay quien sostiene que la incontinencia leve afecta más a hombres que a mujeres. La explicación más repetida es la fuerza con la que se expulsa el gas: un impulso mayor puede arrastrar contenido fecal si el esfínter no está en plena forma. Es una hipótesis, no una sentencia, y no convierte el síntoma en algo inherente al género masculino.
La dieta como supuesta solución
En los últimos años circula la idea de que seguir una dieta cetogénica o carnívora elimina los gases y compacta las deposiciones. Quienes la practican aseguran que las visitas al baño se reducen a una al día y que los palominos desaparecen. Pero la evidencia científica es insuficiente para recomendar ese cambio dietético como tratamiento.
A medida que la salud intestinal deja de ser tabú, es probable que cada vez más personas pregunten a su médico sobre estos escapes en lugar de aguantarlos. La edad no tiene por qué condenar al calzoncillo: el suelo pélvico se entrena, la dieta se ajusta y el esfínter se examina. El primer paso es llamar a las cosas por su nombre.