¿Qué fue de Lorena Berdún, la pionera del sexo en la tele?
Cualquier treintañero que creciera en la España del 2000 recuerda a aquella chica pizpireta que hablaba de dildos en horario infantil con una naturalidad pasmosa. Hoy, con 50 años, su imagen ha resucitado en las redes para confirmar una verdad incómoda: el tiempo no perdona ni a las pioneras. El debate no es su aspecto, sino lo que representó y lo que queda de aquella revolución.
La voz que educó a una generación silenciosa
A finales de los 90, cuando internet era un lujo y el sexo un tabú, Lorena Berdún se sentó en los micrófonos de Los 40 Principales con 'En tu casa o en la mía'. Miles de adolescentes escuchaban a escondidas sus respuestas sin tapujos. No era una pornógrafa encubierta, como algunos sostienen ahora: era una educadora social que llegó donde el sistema fracasaba. En una época donde un chaval podía llamar en directo para confesar que se estaba follando ovejas —y el copresentador se partía de risa mientras ella intentaba mantener la seriedad—, su labor fue más valiosa de lo que se reconoce.
El año de la foto que lo cambió todo
Una imagen reciente, con el pelo desaliñado y esa mirada que algunos llaman de «mil pastillas», ha corrido como la pólvora. Las reacciones oscilan entre la crueldad —«derroición»— y la ternura —«parece una abuelita adorable»—. Pero el dato objetivo es que tiene 50 años, la misma edad que muchas caras conocidas que optan por el bótox y los filtros. Ella no se ha recauchutado, y eso, en un país donde el culto a la eterna juventud es religión, se paga caro. Lo curioso es que se la critique por envejecer como un ser humano normal mientras se aplaude a artistas que parecen maniquíes de cera.
Sexóloga, astróloga o charlatana: el eterno debate
El escarnio ha reabierto la vieja discusión sobre si su trabajo era educación sexual o telebasura. Algunos la comparan con una astróloga o una parapsicóloga —«sexóloga es como decir astróloga»—, mientras que otros defienden que supo comunicar con cercanía y sin banderas políticas. Se argumenta que hoy no podría hacer su programa, porque el clima político ha vuelto a criminalizar el sexo heterosexual libre, sustituyéndolo por discursos identitarios. Lo que nadie discute es que aquellos programas, con sus anécdotas surrealistas —el chico de pueblo, la pareja que preguntaba si había riesgo de embarazo anal—, reflejaban una España ingenua que ya no existe.
El cierre de una era
Al final, la polémica dice más de nosotros que de ella. La misma sociedad que la convirtió en icono noventero ahora la devora por no cumplir con los cánones de Photoshop. Quizá la verdadera lección es que envejecer es un privilegio negado a muchos, y que la obsesión por la apariencia física solo demuestra lo mucho que nos cuesta aceptar la biología. Lorena Berdün, como tantos, simplemente vivió sus 50 años. Y nosotros, mirando su foto, nos vemos al espejo.