Orriols, ¿la llave de la Generalitat?
La aritmética electoral, tozuda, dibuja un escenario que ni los más optimistas de Aliança Catalana habrían soñado hace un año. Según los cálculos que circulan entre analistas, la suma de AC, Junts, PP y Vox alcanzaría entre 68 y 72 escaños, rozando la mayoría absoluta del Parlament (68 escaños). Las izquierdas, con PSOE, ERC y comunes, se quedarían en 60-63. El resultado: una mayoría de investidura imposible para Salvador Illa y un bloque de derecha e independentista que puede vetar pero no elegir presidente.
El bloque del 'no' puede, el del 'sí' no suma
La paradoja es que las fuerzas que coinciden en rechazar a Illa suman holgadamente, pero ninguna coalición alcanza los 68 escaños para investir a un candidato. Junts y PP son incompatibles; Vox y Aliança Catalana, aunque convergentes en lo identitario, se separan en lo económico y territorial. El resultado es la ingobernabilidad anunciada: o se repiten elecciones o emerge una figura de consenso que hoy no existe.
El factor Orriols y el 'efecto ley de nietos'
Algunos pronósticos, sin embargo, apuntan a que la regularización de inmigrantes y la 'ley de nietos' podrían aumentar el censo y acercar a Orriols a la mayoría absoluta. La alcaldesa de Ripoll, con su discurso firme contra la inmigración descontrolada y su alineamiento explícito con Israel, ha roto el molde del independentismo clásico. Atrae a votantes desencantados de Junts y Vox, pero también genera rechazo en sectores que ven en ella una deriva iliberal.
El dato que descoloca: pese a que el bloque de derechas suma para bloquear, la posibilidad de que Orriols presida el Govern no es una entelequia. Si las elecciones se celebraran tras los cambios demográficos, el tablero podría inclinarse lo suficiente. Pero, por ahora, Cataluña se encamina a una nueva legislatura en funciones o a un escenario de bloques que exige pactos imposibles.