Renting de coches para particulares: 16.500€ por un coche que no es tuyo
Un trabajador por cuenta ajena, sin posibilidad de desgravar, valora un renting de 336€ al mes durante cuatro años para un híbrido con 15.000 km anuales. La oferta parece tentadora: evita descapitalizarse y se libra de seguros, revisiones y averías. Pero al echar cuentas, el total asciende a unos 16.500€. La pregunta es: ¿realmente compensa?
Las respuestas de quienes han analizado el mercado son mayoritariamente escépticas. La comparación más directa es comprar un coche nuevo de bajo coste, como un Dacia Sandero GLP con etiqueta ECO, por unos 13.000€. Tras cuatro años, su valor residual todavía ronda los 8.000€, con lo que el coste neto de uso se queda en unos 5.000€, frente a los 16.500€ del renting. Incluso un coche de segunda mano de 7.000 a 8.000€ puede durar 20 años si se mantiene bien.
El renting está diseñado para empresas que pueden deducirse el IVA y el gasto como coste del negocio. Para un particular, solo tiene sentido en casos muy concretos: cuando se necesita liquidez para invertir en algo con alta rentabilidad, o cuando el vehículo se utiliza como herramienta de trabajo con una alta amortización. Fuera de esos supuestos, el arrendamiento de un coche con limitación de kilometraje anual resulta, en la práctica, una pérdida financiera.
El caso de Total Renting y los intermediarios
La empresa mencionada, Total Renting, actúa como bróker entre el cliente y las grandes compañías de renting. Las reseñas positivas masivas en internet levantan sospechas: la acumulación de opiniones favorables resulta llamativa. Los problemas denunciados son demoras en las entregas y que, ante cualquier incidencia, el cliente debe acudir a la empresa de renting subyacente, no al intermediario. La confianza en estas plataformas es, como mínimo, cuestionable.
Alternativas más inteligentes
Para un particular sin necesidad de desgravar, las opciones más sensatas pasan por la compra de un vehículo de segunda mano de entre 5.000 y 15.000 euros, preferiblemente con más de diez años de antigüedad y de media o alta gama si se busca fiabilidad. O, si se quiere nuevo, un coche económico como el Dacia Sandero GLP, que además tiene etiqueta ECO y permite acceder a zonas de bajas emisiones sin pagar extra.
Con la diferencia de coste entre el renting y la compra, uno podría plantearse incluso alquilar un coche de forma puntual cuando lo necesite y ahorrar el resto. Pero la oferta de renting seduce por su aparente comodidad; la letra pequeña, eso sí, son 16.500€ que jamás se recuperan.