Dos años de cárcel por matar a un peatón: ¿justicia o calculadora?
El 29 de julio de 2026, la Audiencia de San Sebastián dictó sentencia contra un conductor que atropelló mortalmente a un peatón en Zarautz en 2021. Condena: dos años de prisión por homicidio imprudente, tres años sin carné y 400.000 euros de responsabilidad civil que pagará su seguro. El conductor circulaba 16 km/h por encima del límite; la víctima cruzó en rojo con auriculares, de madrugada, entre cinco contenedores que reducían la visibilidad. El choque de dos imprudencias.
La velocidad justa para que sea delito
El debate jurídico se centra en la cuantificación. El conductor no superaba el límite en una barbaridad – 16 km/h extra –, pero el tribunal consideró que esa velocidad, combinada con la distracción del peatón, era imprudencia «particularmente intensa». La sentencia recoge que el fallecimiento no fue consecuencia inevitable del cruce antirreglamentario, sino del encuentro entre esa conducta y una conducción agresiva. Queda la pregunta: ¿habría sido distinto si el peatón no llevara cascos?
400.000 euros: mucho o poco, según a quién preguntes
La indemnización llama la atención. Se compara con los 100.000 euros del caso Farruquito en Sevilla, aunque los contextos difieren. En el hilo se ironiza con que «400.000 euros por el lápiz menos afilado del estuche»; otros señalan que en EE.UU. las cifras son muy superiores. El seguro paga, pero el conductor queda señalado. Algunos apuntan que la condena es un acuerdo entre partes para evitar el juicio, ya que la acusación pedía 9 años. El conductor acepta la culpabilidad sin sentirse culpable, cierra el capítulo y no entra en prisión.
El caso queda donde empezó: dos imprudencias, un muerto, una condena que a nadie deja satisfecho. La DGT, mientras tanto, lanza campañas contra el móvil en peatones. La próxima vez quizá sea el peatón el multado.