Meloni pierde el referéndum de justicia: la izquierda judicial se rearma en Italia
El pasado 26 de marzo, la propuesta de reforma de la justicia impulsada por Giorgia Meloni fue rechazada en referéndum vinculante. El dato más revelador no es la derrota en sí, sino la desafección interna: el 10% de los votantes de Forza Italia y el 18% de los de la Liga votaron en contra. La reforma pretendía cambiar el sistema de elección del Consejo Superior de la Magistratura (CGPJ) por sorteo, en lugar de la votación entre jueces, y ya había separado las carreras de fiscales y jueces. Para sus críticos, era un ataque a la independencia judicial; para sus defensores, una forma de acabar con el «chiringuito político» que domina la judicatura.
El contenido de la reforma y sus consecuencias
La reforma de Meloni se centraba en dos ejes: la separación de carreras (fiscales y jueces acceden por oposiciones distintas, ya en vigor) y la elección del CGPJ por sorteo, eliminando el voto entre jueces que, según un sector del análisis, reproduce el reparto de poder entre asociaciones vinculadas a partidos. En Italia, la judicatura es mayoritariamente progresista, mientras que en España la asociación mayoritaria, APM, es conservadora. La derrota del referéndum supone un espaldarazo para una posible vuelta de la izquierda al gobierno, ya que la oposición se ha apropiado del resultado como un triunfo contra el «gobierno autoritario».
El debate sobre la politización de la justicia ha sido intenso. Mientras unos señalan que el Tribunal Constitucional italiano ha bloqueado repetidamente las políticas migratorias de Meloni (por ejemplo, los centros de Albania), otros defienden que la reforma era necesaria para limitar el activismo judicial. «Es precisamente ese poder judicial el que ha parado sus planes de inmigración», argumentaba una corriente crítica con el statu quo.
El factor migratorio: datos que no cuadran con el relato
Un punto recurrente en la discusión ha sido la evolución de la inmigración. Según datos publicados en noviembre de 2025 por la Gaceta, las llegadas de inmigrantes ilegales a Italia se redujeron un 60-66% durante el mandato de Meloni, frente al 6% de aumento en España en el mismo periodo. Sin embargo, en términos absolutos, el número total de inmigrantes en Italia sigue siendo el más alto histórico, lo que genera un debate sobre si la reducción de entradas es suficiente. «Ni Orban ha conseguido bajar el porcentaje en Hungría», se ha señalado para relativizar el logro.
La cuestión de fondo es que los jueces italianos han bloqueado las leyes de repatriación y los acuerdos con Albania, invocando el derecho europeo. Incluso tras modificar la normativa comunitaria, nuevos recursos mantienen paralizada la política migratoria. Para muchos, esto demuestra que la justicia se ha convertido en un poder político más, y que la única salida pasa por reformas como la que Meloni ha intentado.
La pregunta que queda en el aire es si la derrota del referéndum supone un punto de inflexión. En Italia, al menos, los referéndums son vinculantes, a diferencia de España, donde, como recuerda un sector del análisis, el de la OTAN de 1986 fue una maniobra política. La izquierda italiana ya se frota las manos, pero el dato de que casi un 20% de los socios de coalición votaran contra la reforma sugiere que el problema no es solo judicial: es también de credibilidad política.
Debates relacionados en el foro