¿Por qué sobran 9.000 pisos en La Rioja si hay crisis de vivienda?
La Rioja cerró 2025 con 8.971 viviendas nuevas sin vender, el 4,16% de su parque total, según datos oficiales. La cifra solo disminuyó un 2,2% respecto al año anterior, y el stock se concentra en el área de Logroño, una ciudad de unos 150.000 habitantes. Mientras en Madrid o Barcelona la demanda desborda la oferta, aquí los promotores acumulan inventario que no logran colocar. ¿Qué está fallando?
El precio, el primer muro infranqueable
La explicación más obvia es que esos pisos no se venden porque cuestan más de lo que los salarios locales pueden pagar. Un análisis recurrente apunta: se pueden ofrecer mil Ferraris, pero si la gente no tiene dinero, no se venden. En Logroño, los sueldos rondan los 1.200 euros netos, y muchos jóvenes heredan vivienda, lo que reduce la demanda de primera compra. La analogía es directa: no es que sobre oferta, es que el precio de salida no se ajusta a la capacidad de compra.
Impuestos y costes: el 40% del precio se va en tasas
Otra pata del debate señala que el 40% del precio de una vivienda nueva corresponde a impuestos y costes administrativos. A eso se suman dos años de media para obtener licencias de construcción, un 65% de incremento en los costes del Código Técnico de Edificación y un 12% adicional en cada venta. La regulación y la burocracia encarecen el producto final hasta hacerlo inaccesible para la mayoría. La liberación de suelo y la simplificación de trámites aparecen como recetas recurrentes, aunque chocan con la realidad política.
Demografía y especulación: un coctel explosivo
La Rioja no atrae población como otras regiones. Los pueblos se vacían, los jóvenes se quedan en casa heredada y la llegada de nuevos residentes es limitada. Por el lado de la oferta, algunos denuncian prácticas de interposición de empresas para inflar precios y ocultar stock real. Se habla de promociones enteras con cortinas siempre echadas y el mismo mobiliario de Ikea, simulando ocupación. Mientras los bancos no exijan la devolución de los préstamos, el stock puede mantenerse años sin que los precios corrijan a la baja.
Lecciones de otros mercados: no toda la vivienda nueva es igual
El dato de La Rioja no invalida la crisis nacional; la matiza. La vivienda es un bien hiperlocal: tener pisos en Logroño no sirve para alojar a un camarero en Madrid. Como apunta un análisis técnico, el stock puede incluir promociones en municipios sin demanda, viviendas mal ubicadas o a precios irreales. Habría que desglosar el inventario por municipio y año de construcción para saber si realmente es oferta efectiva. Mientras tanto, la paradoja riojana demuestra que el problema de la vivienda no es solo cuantitativo, sino de precios, localización y regulación.
Conclusión: en La Rioja hay pisos, pero no para quien los necesita al precio que piden. La solución mágica de «construir más» no sirve si lo que se construye no encaja con la demanda real. Ironías del mercado: cuando al promotor le sale más rentable no vender que reconocer la pérdida.