Oasiz, el centro comercial más grande de Madrid, quiebra con una deuda de 265 millones
¿Cómo puede un centro comercial de 250.000 metros cuadrados, el más grande de la Comunidad de Madrid, acabar en concurso de acreedores? La respuesta es una mezcla de mal diseño, sobreendeudamiento y un modelo de negocio que no resiste el clima del Corredor del Henares. Oasiz, ubicado en Torrejón de Ardoz, ha presentado solicitud voluntaria de concurso en el Juzgado de lo Mercantil número 14 de Madrid, con una deuda que ronda los 265 millones de euros. El administrador concursal designado es PJF Attest, y la consultora CBRE ya trabaja en la venta del conjunto.
Los números de la debacle
El proyecto, propiedad de la Compañía de Phalsbourg y Carlotta Iberia, arrancó con una inversión inicial de más de 100 millones de euros y un préstamo de 115 millones gestionado por el fondo Cale Street. A pesar de una refinanciación y un plan de reestructuración aprobado por el juzgado, la deuda total se disparó hasta los 265 millones. La superficie bruta alquilable es de 90.000 metros cuadrados, sobre un total de 250.000, y cuenta con 3.600 plazas de aparcamiento. Cifras que, sin embargo, no lograron atraer el consumo suficiente.
Un diseño condenado al fracaso
Oasiz es un centro comercial al aire libre, una rareza en una región donde el invierno es frío y el verano, abrasador. Los visitantes se quejan de que para ir de una tienda a otra hay que salir al exterior, lo que en días de lluvia o temperaturas extremas disuade a cualquiera. La mezcla comercial, a medio camino entre outlet y centro convencional, con locales enormes pero pocos restaurantes, no ha funcionado. Competidores como Xanadú, Parque Sur o la Vaguada, todos cerrados y climatizados, mantienen una afluencia muy superior.
Incentivos fiscales y críticas políticas
El Ayuntamiento de Torrejón de Ardoz, gobernado por el PP, concedió incentivos fiscales y ventajas económicas al proyecto, lo que generó críticas de la oposición por trato de favor. Aunque no se han detallado las cuantías exactas, estas ayudas no bastaron para garantizar la viabilidad. La ubicación, al lado de una base militar y en un área donde la oferta de centros comerciales está saturada —hay una veintena en un radio de 10 kilómetros—, tampoco ayudó.
¿Reconversión en viviendas?
Ante el fracaso comercial, se plantea la posibilidad de reorientar el proyecto hacia uso residencial. No sería un caso único: en Miami, por ejemplo, se están transformando centros comerciales obsoletos en viviendas ante la escasez de oferta. La pregunta es si el mercado inmobiliario de Torrejón absorberá esa oferta adicional.
Con estos mimbres, el "oasis" de Torrejón se ha convertido en un espejismo financiero. Quién iba a decir que el centro comercial más grande de Madrid acabaría siendo el ejemplo más claro de cómo no hacer las cosas.