Por qué la curva se aplana (etapa logística)
El
efecto Jevons explica que cuando una tecnología se vuelve más eficiente o barata, la usamos más, no menos. Lo que parecía un ahorro acaba generando un consumo mayor: más energía, más materiales, más actividad (
=limites).
En el caso de la
inteligencia artificial, esto se traduce en un uso cada vez más extendido (más consultas, más agentes, más automatizaciones) que dispara el consumo energético, la necesidad de tchips y la presion sobre la infraestructura digital. Cada avance técnico abre nuevas posibilidades, pero también acelera el desgaste de los límites físicos y humanos. Por eso
la curva de crecimiento empieza a aplanarse: no porque la IA haya dejado de mejorar, sino porque choca con barreras naturales como el coste energético, la disponibilidad de hardware o la capacidad de supervisión y comprensión de sus resultados.
Con los
drones, por ejemplo. ocurre algo parecido. Mejoran las baterías, los sensores y la navegación, y el precio baja cada año. Sin embargo, la adopción no crece al mismo ritmo porque aparecen
límites sociales y legales: zonas prohibidas de vuelo, miedo a la oleada turística de privacidad, necesidad de licencias o de coordinación en el espacio aéreo. Aunque la tecnología permita volar más y mejor, la sociedad impone frenos que aplanan la curva de expansión. La eficiencia técnica tropieza con los límites psicológicos y normativos: se puede, pero no siempre se debe.
En los
coches autónomos el patrón se repite. Los algoritmos de conducción mejoran y los costes por kilómetro bajan, pero la expansión real es lenta. El problema ya no está en la técnologia, sino en la confianza pública, la responsabilidad legal y la aceptación cultural. La gente no se siente del todo cómoda delegando la conducción a una máquina, y las leyes aún no resuelven quién responde ante un accidente. Así, la curva exponencial se transforma en una
fase logística de maduración, donde la tecnología avanza, pero el ritmo lo marcan las instituciones y la psicología colectiva.
En los tres ejemplos (IA, drones y coches autónomos) el efecto Jevons actúa como motor, y los límites como freno. La eficiencia amplía el uso, pero los límites lo encauzan.
El aplanamiento de la curva no es malo, sino
una etapa de equilibrio entre lo que la técnologia puede hacer y lo que la sociedad está dispuesta a asumir. Solo cuando ambas dimensiones se sincronizan, la curva vuelve a ascender de forma
El efecto Jevons no se “supera”, se gestiona. La historia de la tecnología muestra que los límites no se eliminan, se desplazan a otro nivel. Lo que hoy es un cuello de botella (energía, chips, datos, supervisión humana) se resuelve con innovaciones que abren un nuevo ciclo… hasta que aparece otro límite distinto. Por eso el pogre no es una linea recta, sino una sucesión de curvas en S: explosión, saturación, reinvención
Efecto Jevons