¿Quién gana la batalla de la natalidad: 'progres' o 'anti-progres'?
Un recuento que circula por internet compara a expresidentes y ministros de izquierda con youtubers y economistas libertarios. Los primeros tienen, casi todos, dos o tres hijos. Los segundos, en su mayoría, ninguno. Pero, ¿es un dato o una trampa de selección?
La lista que enfrenta a 'woke' y 'anti-woke'
En el bando 'progre' aparecen Felipe González (3 hijos), José María Aznar (3), Mariano Rajoy (2), José Luis Rodríguez Zapatero (2), Pedro Sánchez (2), Alberto Núñez Feijóo (1), Pablo Iglesias e Irene Montero (3), Gabriel Rufián (2), Arnaldo Otegi (2), Yolanda Díaz (1), Félix Bolaños (1) y Juanma Moreno (3). En el bando 'anti' figuran, sin hijos, Javier Milei, Agustín Laje, Gisbert, Roma Gallardo y una larga lista de influencers libertarios.
El problema salta a la vista. No es lo mismo comparar a jefes de Estado con youtubers. Quienes critican el recuento lo llaman 'cherry picking': seleccionar las cerezas que convienen. Un expresidente tiene 70 años y ya tuvo hijos hace tiempo; un youtuber de 35 quizá los tendrá después. La edad, el entorno y la exposición pública condicionan cualquier comparación.
La 'trampa demográfica' de los progres
Más allá de la lista, el debate de fondo es otro: no cuántos hijos tienen los 'woke', sino cuándo los tienen y con qué discurso. Hay quien sostiene que los progres retrasan la maternidad, la tienen 'tarde, mal y con la mochila ideológica atada al cuello'. La imitación social, dice este argumento, lleva a muchas parejas progres a copiar primero al vecino conservador (casa, boda, dos hijos) para descubrir después que sus propias ideas no encajan con ese proyecto.
Otro análisis apunta en dirección contraria: los 'woke' con poder real no predican con el ejemplo. Tienen hijos, vallas, colegios de pago y no dudan en llamar a la policía si alguien 'indeseable' se acerca a su urbanización. La hipocresía de la élite, vaya.
¿Y el futuro?
La discusión termina sin datos fiables y con mucha ideología. Unos auguran que los hijos de los progres se reeducarán y abandonarán la doctrina. Otros responden que la familia tradicional ya está ganando por goleada. Lo único cierto es que, con estos mimbres, el debate sobre natalidad y política va para largo. Mientras tanto, los 'sin hijos' de ambos bandos siguen discutiendo en internet. El futuro es tradi... o quizá no. Todos lo tienen clarísimo.