Ábalos y las seis prostitutas en Marruecos: el escándalo que no cesa
Era un viaje oficial. Ministro de Fomento, acompañado de su asesor Koldo y del secretario de Estado de Seguridad, Rafael Cerdán. Destino: Marruecos, 2019. Pero el expediente de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil guardaba una sorpresa: según un agente, Ábalos se habría encerrado en un hotel con seis prostitutas. La frase textual, recogida en las diligencias, dejó sin argumentos al relato oficial: "No puedes ser ministro y meterte con 6 putas en un hotel de Marruecos". El escándalo, que ahora resurge con fuerza en la opinión pública, combina moral sexual, hipocresía política y, sobre todo, dinero público.
Los hechos: un viaje con factura polémica
Según la cronología que se desprende de las investigaciones, el viaje a Marruecos se produjo en 2019. Ábalos, Koldo y Cerdán se desplazaron en visita oficial, con escolta y personal del ministerio. En el hotel, el entonces ministro habría contratado los servicios sexuales de seis mujeres. La UCO captó la conversación de un guardia civil que afirmaba: "No puedes ser ministro y meterte con 6 putas en un hotel de Marruecos". Las autoridades marroquíes, según varias fuentes, habrían grabado el encuentro, lo que abriría la puerta a un potencial chantaje geopolítico. El episodio no solo mancha la biografía de Ábalos, sino que dispara las alertas sobre la seguridad nacional: ¿un ministro en funciones vulnera su propio país al exponerse así en el extranjero?
Consecuencias políticas: de la destitución a la purga
El escándalo habría precipitado la destitución de Ábalos como ministro en 2021, aunque oficialmente se enmarcó en una "renovación" del Gobierno. Sin embargo, la sombra del caso sigue al político valenciano. En 2023, a pesar de todo, fue incluido como número dos del PSOE por Valencia en las elecciones generales. La relación con Pedro Sánchez se resquebrajó. Según se ha filtrado, en 2024 el presidente le envió un WhatsApp diciéndole: "Sabes que te quiero como un amigo". Pero en 2025, en una entrevista en TVE, Sánchez afirmó: "Desde el punto de vista personal, era un gran desconocido para mí". La distancia es tan evidente como el cinismo: si todo el partido y sus cloacas sabían del episodio desde 2019, el desconocimiento es poco creíble.
El coste económico: ¿quién pagó la factura?
El debate no es solo moral; es económico. Las prostitutas, al parecer, no viajaron solas. Según diversas informaciones, los servicios sexuales podrían haber sido pagados con fondos de la trama de corrupción que investiga la UCO, conocida como el caso Koldo. Ábalos habría dado la orden a su asesor: "Koldo, quiero seis", y el resto lo gestionaba el intermediario. Si se confirma que el dinero salió de las arcas públicas o de comisiones ilegales, estaríamos ante un delito de malversación. Incluso si lo pagó de su bolsillo, la utilización de una visita oficial para fines privados supone un quebranto del deber de ejemplaridad. La ironía es mayúscula: un Gobierno que presume de feminismo y promete ilegalizar la prostitución tiene a uno de sus ministros pagando servicios sexuales en viaje de trabajo.
Hipocresía y comparaciones históricas
La izquierda española siempre ha tenido una relación compleja con el sexo y el poder. De Roldán a Jesús Gil, pasando por el rey emérito, la política española está sembrada de escándalos sexuales. Pero el caso Ábalos añade un matiz: el discurso oficial del PSOE, que abandera la lucha contra la prostitución como forma de violencia de género, choca frontalmente con los hechos. "Se puede defender el feminismo y pagar putas siendo ministro?", se pregunta el debate. La respuesta es un no rotundo, salvo que se acepte una doble moral que los ciudadanos perciben. Las comparaciones con Julio Iglesias, Nacho Vidal o incluso Casanova son inevitables, pero la gravedad radica en que Ábalos era ministro de un país que legisla contra la prostitución.
El dato que descoloca
El PSOE conocía los hechos desde 2019. No actuó hasta que la presión mediática y judicial lo forzó. Sánchez pasó del "te quiero como un amigo" al "era un gran desconocido" en apenas un año. La pregunta que queda en el aire es si este escándalo será el último o si, como tantos otros, se diluirá en la permanente amnesia política española. Mientras tanto, la UCO sigue investigando y el agente de la Guardia Civil sigue repitiendo su mantra: "No puedes ser ministro y meterte con 6 putas en un hotel de Marruecos".