La Bataille de Gaulle: la épica francesa que reabre el debate sobre la Francia de Vichy
La nueva superproducción gala sobre la Segunda Guerra Mundial, 'La Bataille de Gaulle', no es solo una película: es un campo de minas histórico. Dividida en dos partes —'L'âge de fer' y 'J'écris ton nom'— y prevista para 2026, la cinta narra la odisea de un general casi desconocido que huye a Londres en junio de 1940 para negarse a rendirse. La sinopsis promete la épica del hombre solo contra el mundo. Pero la realidad histórica, como siempre, es más turbia.
Un relato patriótico con fecha de estreno
La producción se anuncia como un homenaje a la resistencia francesa encarnada por Charles de Gaulle. Sin embargo, entre los analistas hay un escepticismo generalizado: la Francia de 1940 duró apenas 20 días, y la ocupación alemana se sostuvo con solo 90.000 hombres, muchos de ellos tropas de segunda línea. La idea de una resistencia masiva choca con la colaboración del régimen de Vichy, cuyo mariscal Philippe Pétain firmó el armisticio y gobernó bajo la tutela nazi. La película, advierten, corre el riesgo de ser un lavado de cara patriótico.
De Gaulle, ¿héroe o traidor?
La figura de De Gaulle no es unívoca. Mientras que para unos fue el salvador del honor francés al mantener viva la llama de la lucha, para otros fue un oportunista que abandonó su país en la derrota. Un dato significativo: De Gaulle conmutó la pena de muerte de Pétain tras la guerra, y en sus memorias descalificó el procesamiento. ¿Calculada magnanimidad o respeto por un soldado que, en su opinión, asumió un deber trágico? La película, según los primeros comentarios, debería abordar esa complejidad, pero las expectativas no son altas.
El telón de fondo geopolítico: Roosevelt, Franco y la OAS
El debate va más allá de Francia. Se recuerda que Roosevelt odiaba a De Gaulle y trató de sustituirlo por generales más dóciles. También que Franco, pese a su afinidad con Pétain, acabó por respetar a De Gaulle e incluso envió barcos para rescatar a los pied-noir de Orán cuando el general francés los abandonó. Y en España, la trama se enreda con la creación de la OAS, la organización terrorista de extrema derecha que operó contra la independencia de Argelia y encontró refugio en Madrid. Detalles que la película probablemente omitirá, pero que el espectador informado debería conocer.
Cierre: Por mucho que Hollywood —o el cine galo— intente embellecer la historia, los números y los archivos no mienten. La película será, a buen seguro, un éxito de taquilla. Pero como herramienta para entender la Segunda Guerra Mundial, probablemente sirva más como mito nacional que como documento histórico. La pregunta que queda en el aire: ¿logrará al menos entretener sin insultar la inteligencia del espectador?