Núcleo Nacional y la red que le atribuyen: Epstein, Bannon y Moscú
Una investigación de dos años vincula a Núcleo Nacional con Jeffrey Epstein, Steve Bannon y Jared Kushner. La difunde el divulgador Jaume Farrerons desde su canal, Nostra TV, y su cuenta en X, y su pieza clave es un supuesto intermediario, Pablo González Gasca, que serviría de puente entre el entorno del financiero estadounidense y la organización. El problema es que, por ahora, esa investigación no ha exhibido un solo documento que la sostenga. Se presenta como un trabajo confirmado por los archivos de Epstein y llega en formato de vídeos largos, sin anexos ni cronología comprobable.
¿Qué pruebas hay de la conexión entre Epstein y Núcleo Nacional?
Ninguna publicada, y ahí está el nudo del asunto. Un lector que pide un resumen o una infografía acompañada de documentos recibe como única respuesta un «en eso estamos». Es una técnica conocida: cuanto más largo el formato, más difícil la refutación y más fácil convertir la duda ajena en complicidad. El propio relato asegura que el responsable de la organización, Iván Rico, ha optado por no responder y por bloquear en redes a quienes le pedían explicaciones. Ese silencio es compatible con muchas cosas. Con ninguna de ellas se sostiene una acusación.
La contraofensiva: la embajada rusa y el Expediente Royuela
El contragolpe no se queda corto. Frente a la hipótesis Epstein, otra corriente sostiene que los contactos llamativos están en Moscú: Carlos Paz, ideólogo y cofundador de Núcleo Nacional, aparece fotografiado en 2019 en la embajada rusa en Madrid y, según esta versión, habría frecuentado también sedes diplomáticas de Siria e Irán. En la misma lista figura Koldo Salazar López, presentado como analista internacional próximo al discurso prorruso. La disputa se retuerce hasta el absurdo: quien difunde la conexión con Epstein es señalado a su vez como agente pagado y se le exige que explique su relación con el ex fiscal José María Mena y las cloacas del PSOE, en el marco de un asunto llamado Expediente Royuela.
Una guerra interna que nadie lleva a los tribunales
El entorno de Núcleo Nacional no es un bloque. Hay quien respalda la organización por su programa sin entrar en el origen de su financiación, quien reclama directamente la ilegalización de VOX y de los grupos que considera su órbita, y quien se enzarza con otros sectores identitarios y regionalistas por ver quién es más auténticamente soberanista. Las acusaciones de ser una operación de inteligencia extranjera circulan en todas las direcciones y ninguna viene con expediente judicial detrás. Buena parte de esa retórica recurre además a tópicos antisemitas clásicos, un material que ningún análisis serio sostiene.
El pronóstico es fácil de formular y difícil de apostar. Si en unas semanas nadie presenta los documentos prometidos, la conexión Epstein-Núcleo Nacional seguirá siendo lo que es hoy: una acusación sin respaldo. Si aparecen, el terremoto será dentro de la propia organización. Cabe una tercera posibilidad, y no es la menor: que no ocurra ninguna de las dos cosas y el asunto quede como está, munición cruzada entre facciones que nunca llega a un juzgado.