Noveno test de cultura general: 20 segundos por pregunta
El torneo de cultura general llega a su novena edición con un formato que ya no admite trampas. El test se celebra el domingo 29 de marzo a las 22:00 en punto, de forma simultánea para todos los inscritos, y la partida dura entre 10 y 20 minutos según lo que tarden los participantes en completar las preguntas. Quien llega tarde se queda fuera, con cinco minutos de cortesía como único margen. Los inscritos reciben un privado a las 21:50 preguntándoles si están a punto; si lo están, el enlace a la partida les llega a las 22:00.
La mecánica introduce un cambio que, según los organizadores, dificulta el copia-pega:
20 segundos por pregunta. «Con el nuevo formato creo que hacer trampa está muy difícil, me da que la pregunta no admite copi-pega», resume uno de los responsables. El test es de carácter general, aunque el redactor avisa de que habrá hueco para la ornitología y, a lo mejor, la entomología. Las peticiones de temario concreto —el perro color ceniza, el petirrojo, la lata de comida— se acumulan sin éxito.
Quién ganó el noveno test de cultura general
El podio lo encabezó
Von Riné, que se impuso sacando del podio a quien venía liderando la clasificación. Le acompañaron en los puestos de honor Elvis de Galp y Randolph Carter. «Coño, por fin. Menuda rachita llevaba», celebró el ganador. El resultado se anunció con la etiqueta de «arreglado» entre paréntesis, guiño habitual de la organización.
La clasificación general sigue apretada pero no demasiado: los perseguidores recortaron algo de distancia con el líder, aunque no lo suficiente «para darle emoción a la cosa». El test lo redactó
sinosuke, que se puso a prepararlo la misma tarde del anuncio y avisó: «Sus vais a cagar». No falló la advertencia.
Preguntas que se fallan y preguntas que duelen
El repaso posterior dejó dos lamentos recurrentes. Uno, la pregunta sobre
Putin: «He fallado muchas de manera tonta, pero lo que más ha dolido ha sido fallar la pregunta de Putin. Mañana mismo lo busco en wallapop, igual está baratito y el judo nunca viene mal». Dos, la de
Cristiano Ronaldo, que provocó un sarpullido figurado en el dedo de más de uno: «Esta me la guardo».
También hubo hueco para la cultura pop de otra época. Acordarse del
pobre Big Bopper, fallecido en el mismo accidente que otros dos artistas más famosos, fue uno de los aciertos celebrados. Y para la autocrítica: «Al principio un poco fallón con las de ciencias, pero luego ha ido bien con las de letras».
Reguetón, piano y otras amenazas para el próximo test
El ganador hereda la redacción del siguiente test, uno de los dos temáticos que quedan: Ciencias naturales o Ciencias Sociales, religión, etc. Los temarios están cerrados: Filosofía, Geografía, Política y Economía, Religiones y mitos, Sociedad y Sociología por un lado; Anatomía, Biología, Medicina, Psicología y Zoología por otro. La organización concede flexibilidad si escasean las preguntas de algún bloque, pero mantiene los 20 segundos por pregunta.
La amenaza del nuevo redactor es concreta: «Pues nada. Me habéis obligado a hacer preguntas sobre reguetón». No es la única baja anunciada. Uno de los participantes habituales avisa de que no contará para el próximo: «Si no fuera un caballero, le daría el nombre de mi partenaire para que también se hiciera famosa». Su excusa, esta vez, fue el piano: «Me ha venido la inspiración y es mejor que follar».
El aviso que no llegó y el tapado que apareció
Hubo también un problema logístico. Un participante aseguró no haber recibido el privado de aviso: «Hey, yo no recibí privado avisándome». La respuesta fue que aparecía invocado en el mensaje y que quizá tenía las notificaciones desactivadas. Aclaró después que el aviso del sábado sí le llegó, pero esperaba otro diez minutos antes del torneo. La organización recuerda que hay que apuntarse a lo largo del fin de semana y que el domingo por la noche se abre la conversación privada con todos los inscritos.
El propio ganador pasó de tapado a campeón: «Jaja von riné era el tapado». Con estos mimbres, la décima edición tiene ya dos incógnitas: cuántos aguantarán el formato de 20 segundos y cuántas preguntas de reguetón habrá que estudiar.