La Sagra: crónica de un cinturón industrial que arde
Más de 89.000 viviendas deshabitadas en la provincia de Toledo, reyertas multitudinarias entre clanes, okupaciones resueltas con cócteles molotov y carreras ilegales con 500 vehículos tuneados. La comarca de La Sagra, antaño promesa industrial del sur de Madrid, acumula una sucesión de sucesos que dibujan un paisaje de degradación y abandono institucional.
Un rosario de incidentes sin freno
Desde mediados de 2023, la zona ha sido escenario de una reyerta en Fuensalida que dejó dos heridos graves, uno de ellos perdió un ojo, y la detención de dos jóvenes acusados de 15 robos. En Villaluenga, un vecino se atrincheró con cócteles molotov para evitar un desahucio. En Yeles, un camión atropelló mortalmente a una persona que circulaba en patinete. Las plantaciones de marihuana se multiplican: en Alameda de la Sagra, una operación policial desmanteló un cultivo ilegal; Naturgy alertó de fraudes eléctricos vinculados a estas plantaciones.
La violencia también alcanza a las aulas: un profesor de instituto en Seseña fue agredido por el director a las puertas del centro. Y en Borox, una carrera ilegal congregó a 500 vehículos, cuyos participantes lanzaron bengalas y extintores contra la Guardia Civil.
89.000 viviendas vacías: el caldo de cultivo
El dato de casi 89.000 viviendas deshabitadas en la provincia de Toledo, publicado por La Tribuna en julio de 2023, explica buena parte del problema. La okupación se ha cronificado: en Fuensalida, la colaboración vecinal permitió recuperar viviendas ocupadas, pero en Valdemoro un okupa trepó por la fachada para reocupar una casa y agredió al actual inquilino. El Ayuntamiento de Cubas de la Sagra ha tenido que reforzar el servicio de limpieza viaria y pedir más civismo a los vecinos.
La justicia, bajo mínimos
Las detenciones no parecen disuadir. En un mismo mes, cayeron dos puntos de venta de droga, se incautaron armas blancas y se detuvo a un hombre por 16 robos en furgonetas estacionadas. Pero los incidentes se repiten: atraco a punta de cuchillo en una lencería de Fuensalida, robo en la vía férrea con tres detenidos, estafas de 1,7 millones con jamones falsos. La sensación de impunidad crece, alimentada por la ironía de los comentarios: "Tan lejos de Dios y tan cerca de la etnia".
Lo que no aclara ningún parte oficial es por qué, con semejante concentración de delitos, la respuesta policial y judicial sigue siendo tan tibia. La Sagra arde, pero nadie parece dispuesto a apagar el fuego.
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