Faltan 3,5 millones de menores de 30 años para relevar a los que se jubilan
El envejecimiento de la población española tiene una traducción laboral incómoda: la franja de mayores de 50 años supera en
3,5 millones de personas a la de menores de 30. Es el déficit de jóvenes que el Observatorio de la
Formación Profesional de CaixaBank Dualiza y Orkestra cifra para cubrir el relevo generacional en los próximos diez o quince años. La investigadora Mónica Moso lo resume con una imagen que no admite matices: «Hay un verdadero incendio demográfico y no lo apagamos». El problema no es solo cuántos faltan, sino dónde faltan y para qué.
Un joven por cada tres jubilados en oficios clave
El informe calcula que en artesanos, trabajadores cualificados de la industria y la construcción habrá
un joven por cada tres mayores que se jubilen. En el grupo de oficios tradicionales de industria y construcción faltan medio millón de personas jóvenes; en trabajos domésticos, cuidados personales, restauración, seguridad y comercio, otras 414.000. En 2024 el déficit era más pronunciado en administración pública (más de medio millón), industria (474.000) y comercio y reparación de vehículos (367.096).
Los sectores con menos brecha son ocio, cultura y hostelería, precisamente donde los jóvenes prefieren formarse. La paradoja es que sobran candidatos en lo que no tiene relevo pendiente y faltan en lo que sí. La FP dual aparece en el informe como el mecanismo que conecta directamente con la empresa, pero no resuelve por sí sola el desequilibrio.
El mapa del agujero: noroeste envejecido, industrias con más vacantes
Por territorios, el desajuste golpea con más fuerza al noroeste. En Asturias hay
257 mayores de 65 por cada 100 menores de 30; Galicia y Castilla y León superan los 220. Son también las comunidades con más despoblación y menos flujo migratorio, y las que han sufrido los incendios. En esas zonas, el relevo en pesca, ganadería, agricultura y agentes forestales se queda en un joven por cada cuatro jubilados.
En números absolutos, el agujero se concentra donde hay más industria y oferta de empleo:
Andalucía (551.721), Madrid (473.396), Catalunya (454.896) y Comunidad Valenciana (365.543). El problema no es solo que falte gente, sino que falta justo donde la actividad económica es más intensa.
El relato del relevo choca con el mercado real
La discusión derivó rápido hacia las causas. Una corriente sostiene que el problema no es la falta de jóvenes, sino las condiciones: sueldos que no compiten con lo que ofrece el mismo oficio fuera de España, exigencia de experiencia imposible para quien empieza y filtros de edad que descartan a los mayores de 45. Hay quien recuerda que un montador de pladur se levantaba 300.000 pesetas sin despeinarse y que hoy el mismo trabajo no paga eso ni de lejos. La conclusión que se repite: si el salario no sube, el relevo no llega.
Otra línea de análisis apunta al sistema de pensiones como telón de fondo. Se argumenta que el modelo de reparto necesita una base creciente de cotizantes y que traer trabajadores de fuera solo aplaza el problema, porque esos mismos trabajadores se jubilarán. La pregunta que sobrevuela es si el relevo generacional es un problema de natalidad, de condiciones laborales o de diseño del sistema.
La vía migratoria y sus límites
El informe menciona la migración como factor de rejuvenecimiento, pero señala que las comunidades más envejecidas reciben menos flujo. Hay quien sostiene que la solución pasa por traer trabajadores de países con población joven; en contra pesa el argumento de que esos países también desarrollan su propia transición demográfica y que la integración laboral exige formación y tiempo. La experiencia que se cuenta en el debate es mixta: hay casos de trabajadores recién llegados que se adaptan y aprenden, y casos que abandonan por condiciones duras.
El dato que descoloca es el
20% de paro juvenil que cita la investigadora: hay jóvenes que ni estudian ni trabajan, ciclos de FP con demanda insatisfecha y empresas que no encuentran empleados. La formación aparece como la clave para aprovechar el talento y arraigar población al territorio, sobre todo en zonas rurales. «Una sociedad que envejece es más vulnerable, es menos innovadora, menos creativa y más dependiente», concluye Moso.
Con esos mimbres, el relevo de los boomers no se resuelve ni con natalidad ni con migración por separado. ¿Alguien tiene un plan que no sea esperar a que el mercado suba los sueldos por pura escasez?