11-M: la tesis de Gisbert, Aznar y los intereses geopolíticos que no se investigaron
El 11-M sigue siendo un agujero negro en la narrativa oficial. Veinte años después, la figura de Rubén Gisbert y su tesis doctoral sobre el atentado vuelven a poner sobre la mesa preguntas incómodas. ¿Hubo complot internacional o fue simplemente yihadismo como se dijo? Los documentos que manejó Gisbert –y que el sistema judicial español se ha esforzado en ignorar– apuntan a una red de intereses que conectaría Marruecos, Francia y hasta Israel. Pero lo que realmente remueve el debate es el papel de José María Aznar. El ex presidente, en su cruzada por la guerra de Irak, habría recibido el apoyo tácito de Washington mientras el entonces líder del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, tejía una diplomacia paralela con Rabat. El 18 de diciembre de 2001, Zapatero viajó a Marruecos sin el consentimiento del Ejecutivo, un acto que para los teóricos de la conspiración marca el inicio de los contactos previos al 11-M.
La sombra de Marruecos y la pista rusa
Una de las corrientes más persistentes sostiene que Marruecos, con la connivencia de Francia y el conocimiento inacción de la policía del PSOE, estuvo detrás de los atentados. El objetivo: forzar la retirada de tropas españolas de Irak y debilitar a Aznar. Pero también hay quien apunta a una trama rusa. Marruecos y Francia se habrían vendido a Rusia para que Europa dependiera de sus empresas energéticas en lugar de buscar alternativas en Irak. En este escenario, Aznar era el único líder europeo que iba de la mano de EEUU, y el 11-M habría servido para derribarlo.
La figura de Gisbert: ¿héroe o farsante?
Rubén Gisbert divide opiniones. Para algunos, es un investigador con fondo y tesis bien documentadas. Para otros, un personaje que se pellizca la pollita cada vez que le nombran. En palabras de un analista, "Gisbert es bueno en lo que domina; en lo que no, hace aguas". El problema es que sus defensores y detractores hablan desde trincheras ideológicas, no desde los datos. Mientras tanto, la verdad oficial sigue siendo la misma que el 14 de marzo de 2004.
El dato que descoloca: España nunca ha sido aliado de "Big Israel", como algunos sostienen, pero la conexión marroquí-israelí en el control de los flujos migratorios y energéticos sigue siendo un tema tabú. Ni el Congreso ni las comisiones de investigación han querido hurgar en esa cloaca. El silencio es elocuente.
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