El mito de que las mujeres 'lo han jodido todo' en la economía
En las últimas semanas ha resurgido una vieja teoría que sitúa a la mujer como responsable de los males económicos: desde la carestía de la vivienda hasta la degradación de la calidad laboral. La premisa es simple: al incorporarse al mercado de trabajo, las mujeres duplicaron la oferta de mano de obra, lo que habría presionado los salarios a la baja y los precios de la vivienda al alza.
Sin embargo, los datos disponibles no respaldan esta causalidad. El encarecimiento de la vivienda responde a factores como la política monetaria expansiva, la falta de oferta y el exceso de demanda inversora, no a la composición de género de la fuerza laboral. En cuanto a los salarios, la brecha de género sigue siendo real y persistente, lo que contradice la idea de que las mujeres compiten ventajosamente.
Detrás de este relato subyace una visión nostálgica de los roles tradicionales, que ignora que la participación femenina ha sido un motor de crecimiento económico y de diversificación del talento. Ejemplos como el debate sobre las orquestas (donde se argumenta que las mujeres "no tienen físico" para tocar) muestran que el prejuicio se extiende a ámbitos donde la evidencia empírica lo desmiente.
En definitiva, la tesis de que las mujeres "lo han jodido todo" carece de fundamento económico sólido y opera más como un chivo expiatorio que como un análisis riguroso. La economía real es más compleja.