El problema del obrero español no es el forastero, sino él mismo, que tiene mentalidad de siervo. Solo un 3% está afiliado a un sindicato y se ponen de parte del jefe cuando algún compañero protesta ante algún abuso del empresario. Y ahora van a votar otra vez a los que les metieron una reforma laboral brutal para hacer más fácil despedir y bajar los salarios.
Yo mismo he visto un proyecto en el que pedían que nos quedáramos hasta las diez de la noche, todos los días durante un mes. Pues todos lo aceptaron sin ni siquiera pedir compensación alguna, incluso alguno acabó poniéndose enfermo, yo fui el único que no pasó por el aro.