La máquina de vender humo de Fernando Alonso: 20 años de relato sin victorias
Afirmación tajante: el periodismo deportivo español ha convertido a Fernando Alonso en el bucle narrativo más rentable de su historia. Dos títulos en 2005 y 2006 le bastaron para blindar una leyenda que la prensa alimenta año tras año, pese a que el asturiano no gana una carrera desde 2013. ¿El secreto? Una audiencia que compra el discurso de la mala suerte y el coche insuficiente, y unos medios que facturan audiencia y publicidad sin necesidad de contrastar resultados.
El dato que desmonta el mito
Han pasado 20 años desde el último título de Alonso. Con 44 años recién cumplidos (45 en 2026), el piloto suma cero victorias en la última década. En la temporada 2026, su abandono en el Gran Premio de China tras 33 vueltas de "sufrimiento" —sus propias palabras— y un 16º puesto sobre 18 en la siguiente carrera refuerzan la brecha entre el relato y la pista. Quienes defienden que sigue siendo el mejor de la parrilla esgrimen su capacidad para extraer rendimiento de coches mediocres, como en 2023 con Aston Martin. Pero el argumento choca con una realidad tozuda: en su única comparación directa con un piloto de élite, Lewis Hamilton en 2007, perdió.
El negocio detrás del ruido
La maquinaria tiene nombre propio: Antonio Lobato. El periodista, que según las informaciones llegó a cobrar 600.000 euros anuales de La Sens, construyó una carrera a lomos de la figura de Alonso. Su narración épica, a menudo acrítica, encontró en la audiencia española —calificada en los análisis como la más fiel del automovilismo— el combustible perfecto. La Fórmula 1, además, ha mutado en un circo donde lo extradeportivo vende tanto como las carreras: la cobertura mediática se centra cada vez más en las parejas de los pilotos y la intriga de mercado, mientras que los monoplazas, con motores híbridos que algunos comparan con electrodomésticos, pierden atractivo competitivo.
Dos corrientes frente al espejo
Por un lado, está quien sostiene que Alonso es un talento generacional que nunca tuvo el coche adecuado tras sus años en Renault. Señalan las decisiones fallidas: el culebrón de McLaren en 2007, la promesa rota de Ferrari en 2010 y 2012, y el actual proyecto de Aston Martin, que equiparan al McLaren de 2015 en fase de desarrollo. Por otro, crece el escepticismo que ve a un piloto en declive fisiológico —reflejos neuronales más lentos, desgaste visual— que ha convertido la queja en estrategia de marketing. La realidad es que, con 45 años, Alonso sigue siendo el piloto mejor pagado de la parrilla, y la prensa española, fiel a su papel de altavoz, no tiene intención de cambiar el disco.
Cierre con predicción con reservas: El relato se mantendrá mientras la audiencia responda. Pero si los resultados de 2026 confirman la tendencia, el bucle podría empezar a agrietarse. O quizás no: después de todo, llevan 20 años vendiendo la misma moto y nadie ha protestado en taquilla.
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