Desde una ciudad dormitorio, se ha celebrado con normalidad. Algunos niños disfrazados, cosicas muy tacaño montadas por el ayuntamiento. A pesar de lo que se ha infiltrado bastante Halloween, la fiesta está bastante más lejos de lo que había en los noventa y principios de 2000, con la post-boomerada veinteañera llenando garitos y discotecas. Entonces los ayuntamientos no montaban nada, pero los garitos sí y la fiesta se celebraba. La pirámide invertida y la inmi gración que va a su rollo se nota en este tipo de cosas. Aquí como no hay riesgos de saqueos ni disturbios, como no saqueen en el Lidl, el chino, o cojan el bus hasta el centro comercial...