Ferran Torres y el precio de la vivienda: ¿culpable?
La sociedad patrimonial de Ferran Torres tiene como principal activo un bloque de 50 oficinas alquiladas a empresas cerca de Mestalla, mientras que el futbolista solo cuenta con cuatro viviendas personales y un terreno. Sin actividad especulativa, según se desprende de los registros. Sin embargo, la crítica pública lo ha señalado como responsable de la subida del precio de la vivienda apenas días después de dar el gol de la victoria a España en la final del Mundial. ¿Dónde está la desproporción?
El patrimonio inmobiliario de los futbolistas
Los jugadores de la selección española campeona del mundo han visto cómo sus inversiones inmobiliarias saltaban al foco mediático. El caso de Ferran Torres ha sido el más sonado, pero no es el único. Según los datos disponibles, la sociedad de Torres posee predominantemente oficinas, no viviendas. Esto contrasta con la imagen de un gran propietario de pisos que se ha difundido. La crítica, sin embargo, se ha centrado en él y en otros futbolistas, mientras que figuras de la política y la comunicación con carteras inmobiliarias mucho mayores pasan desapercibidas.
La rentabilidad real del ladrillo
Un análisis detallado de los números muestra que invertir en vivienda para alquilar no es tan rentable como se cree. En un ejemplo típico, un piso valorado en 200.000 euros genera unos ingresos brutos de 8.400 euros anuales (700 €/mes). Tras descontar IBI, comunidad, seguro de impago, mantenimiento e IRPF, el beneficio neto se reduce a unos 4.500 euros, lo que supone una rentabilidad neta del 2,25 %. Es menos de lo que ofrece un depósito a tipo fijo y tardaría más de cuarenta años en recuperar la inversión. El alquiler es, en realidad, un negocio de baja rentabilidad y alta carga fiscal.
¿Quién se beneficia de la demonización?
Mientras unos señalan a los futbolistas como especuladores, otros recuerdan que el verdadero problema está en la falta de oferta y en la políticas de vivienda. Se argumenta que el gobierno debería liberalizar suelo y construir vivienda pública, en lugar de etiquetar como especuladores a quienes invierten legalmente. También se menciona que los políticos y grandes fondos tienen un peso mucho mayor en el mercado. La polémica contra Ferran Torres parece tener un componente político: su ideología conservadora y sus gestos religiosos han sido motivo de críticas desde sectores progresistas.
¿Quién tiene más viviendas: los futbolistas o los políticos?
Los 25 jugadores de la selección no suman tantas viviendas como los 350 diputados del Congreso, según algunas estimaciones. El debate sobre la vivienda debería centrarse en la producción de suelo, los incentivos al alquiler y la regulación de los grandes tenedores, no en el patrimonio de unos deportistas que, además, invierten mayoritariamente en inmuebles de uso terciario.
Con cifras en mano, la rentabilidad neta del 2,25 % pone en duda que los futbolistas estén haciendo negocio con la vivienda. La pregunta que queda en el aire es: si no son ellos, ¿quién está detrás de la escalada de precios?