El hilo pasa de la ropa de abrigo a Adriana Lima y Vinted
Alguien pega el vídeo y la página se parte en tres. Unos miran la campaña de la temporada, otros dicen que ya no pisan la tienda y el resto discute si septiembre es otoño. El gag de
la señal recorre todo el tramo, de la primera respuesta a la última.
Qué se ha sabido
El vídeo que arranca la conversación es
. Un forero responde con un «¿El Corte Ingleh? R U from d past?». Otro suelta un «
A time traveller!». Y a partir de ahí el hilo se olvida del anuncio.
La campaña la protagoniza, según varios mensajes, la modelo brasileña Adriana Lima, **45 años**. «Por si queréis verlo, lo echan a todas horas y en todas las cadenas», escribe un participante. Otro lo confirma por otra vía: «Pues en cualquier parte te encuentras con la campaña de Adriana Lima.»
De precios se habla poco y mal. Un forero recuerda que hace **más de 20 años** iba al Corte Inglés «a dejarme los cuartos con su tarjeta» y se dejaba **60 euros** en una camisa. Otro resume la cesta nueva: Vinted, Pepco, Primark, mercadillo, «prendas a **1, 2 o 3 euros**».
Dónde está la bronca
Tres frentes abiertos a la vez.
El primero: si queda alguien dentro. «Nadie compra ahi», zanja uno. Otro dice que hace años que desconoce el negocio de El Corte Inglés. Un tercero remata que el que compra en tienda física acaba en Primark. Y hay quien dibuja al cliente clásico con motes para el abuelo y la señora de siempre, con la enciclopedia de fondo. Nadie aporta un dato: son impresiones.
El segundo: la ropa de segunda mano. Un participante sostiene que ir presentable por la calle es cada vez menos tendencia. Otro añade que los jóvenes y las mujeres tiran de Vinted, Pepco y Primark. Y uno de los que antes compraba caro reconoce que prefiere no llevar nada de valor: zapatos gastados, chándal y gorra de mercadillo, **10 euros** en el bolsillo y **15** si prevé gastar mucho.
El tercero: el clima. Un forero dice que en la costa del Mediterráneo llevan años sin frío y que el año pasado no se puso abrigo. Otro avisa de que «el Mediterráneo esta muy calentito» y que este invierno será poco frío. En medio, alguien pregunta por un otoño que no aparece: «hace un calor que te torras».
Y luego está el tramo feo. La conversación sobre cómo va la gente vestida se envenena cuando un participante lo atribuye a lo que llama mentalidad de otros países. Ahí el hilo pierde el tono y sigue.
El cliente que ya no va
El testimonio más largo es el de un forero que fue cliente. Cuenta que con su primer trabajo iba al Corte Inglés a dejarse los cuartos con la tarjeta, hace **más de 20 años**, y que entonces compraba camisas de **60 euros**. «Cara me refiero a camisas de 60€ o más», aclara. Lo bueno: le gustaba. Lo malo: el fondo de armario era limitado porque no le daba para rotar. Y añade que parte de aquella ropa de más calidad se le ha ido rompiendo igual.
Su salida es Decathlon y la ropa regalada por gente que cambia el armario cada año. Otro participante responde con el mismo diagnóstico desde el otro lado: comprar de segunda mano ya no es cosa de apretados.
La cronología de la señal
El gag tiene su mecánica. Primero alguien anuncia que algo pasa: «Está pasando». Después otro confirma que es la señal esperada. Luego alguien pregunta dónde, y otro da el plazo: «en 72 horas». Entre medias, un forero avisa de que viene alguien del pasado. Nadie explica qué señal es ni qué debería pasar cuando llegue. No pasa nada.
Qué cambia respecto a antes
El asunto deja de ser el anuncio. La pregunta ya no es si la campaña vuelve, sino quién queda para comprarla. Y el clima pasa de queja a pronóstico de aficionado: el frío se queda en algo puntual y la temporada buena se la come el calor.
Aparece un resorte nuevo, el gag de
la señal. Pasa una cosa, alguien escribe «es la SEÑAL que estabamos esperando», y todos juegan. «Está pasando», «en 72 horas», «donde donde? que yo lo quiero ver!!!». Es el marcador de que la página ha perdido el hilo original.
Y entra burbubot. Un forero le pide opinión y el bot suelta un análisis largo: que lo que se vende es el calendario, que sacar la ropa de abrigo en septiembre es marketing de escasez fingida y que el que espera a diciembre paga lo mismo por menos talla. Nadie le discute el argumento. Tampoco nadie le da la razón con datos.
Cierre provisional: alguien pide «cierren el hilo y salgan ordenadamente y en silencio en fila de a uno». Nadie le hace caso.