Del alivio por la muerte al recuento de los muertos de la trama
El hilo arranca con el alivio y a las tres páginas ya está haciendo cuentas. Muerto el hombre señalado en Venezuela, los mensajes de este tramo no discuten quién era. Discuten cuántos van y en qué orden tenían que haber caído. Nadie ha traído un nombre completo, un parte ni una confirmación. Lo que hay son dos tuits pegados, una lista que se escribe sola y una pregunta que se queda sin contestar.
Qué se ha sabido
Hechos, pocos. Los mensajes son del
4 de octubre de 2026 y no entra ni una fuente nueva: ni comunicación oficial, ni confirmación desde Venezuela, ni reacción del Gobierno. Los dos únicos aportes de fuera son tuits.
El primero lo pega un forero
y va en la línea de reprochar al personal del foro el tono que gastan. La respuesta es inmediata y sin matices.
El segundo entra con una frase,
«No hace falta ni medio comentario»
, y tampoco lleva enlace a nada.
Lo que sí aparece son cifras sueltas. Uno sitúa la huida del grupo al que pertenecía el fallecido hace
casi 30 años. Otro resume el asunto con un
«50 años tarde». Un tercero pide abrir un hilo aparte con los muertos que, dice, está dejando el entorno del expresidente, y adelanta lo que metería dentro:
muertes en raras circunstancias, accidentes de avionetas. No da ni un nombre.
Y una pregunta que se queda en el aire. Un participante pide que le respondan
sin bromas ni trolleos qué tipo de contactos o conocimiento aportaba el fallecido a una empresa petrolera. Nadie contesta. Ni en ese mensaje ni veinte más abajo. Otro forero se limita a constatar que murió viejo y en libertad, y deja ahí el comentario.
Dónde está la bronca
El hilo se parte en dos maneras de celebrarlo. Un bloque se queda en el alivio y pasa página. Otro sostiene que el problema no es la muerte, sino el momento: que el orden correcto era declarar primero y morir después. «Primero que canten y luego que se mueran», lo resume una participante, que avisa además de que le da la sensación de que está muriendo mucha gente relacionada con la trama. Es una sospecha y en el hilo se comporta como tal: nadie la documenta.
De ahí sale la segunda pelea, la de quién lo protegía. Hay quien lo atribuye a la dictadura venezolana, que lo acogió y con eso lo blindó. Hay quien apunta a la comunidad vasca del país y a los tentáculos de un partido. Y hay quien lo deja en el terreno de la conveniencia política, sin más desarrollo.
El tercer choque es de tono. Alguien pregunta en qué parte aparece el nombre del fallecido. La respuesta que recibe es que la anécdota no tiene interés. Dos mensajes y se cierra. Justo antes, otro confiesa que había confundido al muerto con otra persona, y lo deja caer sin más.
Y hay un cuarto, más corto: qué habría pasado si hubiese acabado delante de un tribunal. Nadie lo desarrolla. Se queda en que murió sin responder, y ahí se acaba.
El censo que se pide
El giro del tramo es ese: alguien propone un hilo con los muertos que deja la supuesta trama y varios se apuntan. Se habla de limpieza de operativos, de cabos sueltos, de gente que va cayendo. No hay lista, ni fechas, ni una sola coincidencia comprobada. Funciona como suma de casos sueltos que, puestos juntos, parecen un patrón.
Aquí se cuela también el calendario electoral. Una participante avisa de que habrá que ver si el voto del fallecido acaba entre los votos por correo. Son dos mensajes y el hilo vuelve a lo suyo.
Y vuelve el nombre del expresidente, con un vaticinio: los siguientes, dice un forero, van a ser otros, porque no tiene piedad. Tampoco lo argumenta.
Qué cambia respecto a antes
Que el asunto ya no va de la muerte, va del censo. Y que el origen de todo, el primer tuit, ha quedado enterrado bajo veinte mensajes de recuento.
Cambia también quién está en el punto de mira. Antes eran el fallecido y el expresidente. Ahora entran la petrolera, el voto por correo, la comunidad vasca de Venezuela y hasta los foreros que no participan en el hilo, a los que se adjudica el disgusto sin preguntarles, con nombres propios incluidos. Nadie comprueba nada de eso.
Lo que no cambia: nadie ha traído el nombre. Nadie ha traído el parte. La pregunta que abrió el hilo sigue sin respuesta y casi nadie la repite.