Don Arcadio
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Mientras que el marxismo concibe…
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Para el filósofo Nikolai Berdiáyev, la libertad no es una consecuencia de las leyes materiales o sociales, sino un principio previo a la existencia, una chispa divina inherente al ser humano.
La idea de libertad ha sido motor de revoluciones y debates a lo largo de la historia. Pero, ¿qué es realmente? Para algunos, como los marxistas, la libertad se entiende como la "comprensión de la necesidad" económica y social. Es decir, liberarse es entender las leyes que rigen la sociedad y la economía para poder actuar dentro de ellas. Una visión que pone el énfasis en lo material, en las estructuras que nos rodean. Sin embargo, el pensador ruso Nikolai Berdiáyev (1874-1948) propuso una visión radicalmente distinta. Para él, la libertad no nace de la materia, ni de la sociedad, ni siquiera es una creación divina en el sentido tradicional. La libertad, según Berdiáyev, es anterior al propio ser. Es un principio absoluto, una "libertad increada" o "ungrund", que reside en el núcleo mismo de la existencia.
Esto significa que cada ser humano posee una chispa de libertad absoluta. Algo que ningún sistema político, ninguna ideología, por muy bienintencionada que parezca, puede otorgar o, lo que es más importante, arrebatar. Es un fundamento, no un resultado. Una cualidad intrínseca que nos define más allá de cualquier circunstancia externa.
La historia nos enseña que los momentos de gran crisis suelen ser catalizadores para la reflexión profunda. San Agustín formuló su influyente filosofía de la historia en pleno colapso del mundo antiguo, coincidiendo con la caída de Roma. El libro del profeta Daniel, una de las primeras filosofías de la historia conocidas, surgió en tiempos de gran adversidad para el pueblo judío. Tras la Revolución Francesa y las guerras napoleónicas, el pensamiento se volcó de nuevo a intentar comprender el devenir histórico, con figuras como J. de Maistre y Bonald explorando estas cuestiones.
Berdiáyev creía que su época, marcada por la Primera Guerra Mundial y las revoluciones que le siguieron, estaba entrando en un período catastrófico de desarrollo. Sentía que el ritmo de la historia se había acelerado de forma drástica, generando una sensación de movimiento intenso y agudo. Para él, estas convulsiones históricas monumentales eran una llamada urgente a la reevaluación de las cuestiones fundamentales de la filosofía de la historia, a la construcción de una nueva forma de entender el pasado, el presente y el futuro.
La crítica de Berdiáyev al marxismo se centra precisamente en esta concepción de la libertad. Mientras el marxismo busca la emancipación a través de la transformación de las estructuras económicas y sociales, Berdiáyev argumenta que la verdadera libertad trasciende estas esferas. No es una conquista externa, sino una realidad interna y espiritual. La libertad, en su visión, es creativa. Es la fuente de la originalidad y la espontaneidad humana, algo que no puede ser reducido a un determinismo material.
Esta libertad absoluta, al ser anterior a la existencia, no puede ser condicionada por ninguna ley natural o social. Es el fundamento de la dignidad humana y la base de la capacidad de elección moral. Para Berdiáyev, someter la libertad a las leyes de la necesidad económica o social es negarla en su esencia más profunda, es reducir al ser humano a un mero engranaje de un sistema.
Mientras que el marxismo concibe…