Del origen del centro a puntuar a las chicas una por una
Cuarenta mensajes en un solo día. El 25 de septiembre de 2026 el hilo arranca con una pregunta corta —de qué país son— y termina con una lista numerada y notas. Entre medias, el instituto del vídeo se mira por el retrovisor y lo que ocupa las páginas es otra cosa: quién sale, en qué orden y cuánto.
Qué se ha sabido
Lo primero que pide el hilo es el mapa. Un participante abre preguntando el país de origen del grupo, sin más desarrollo. A partir de ahí, el único nombre propio que se repite es
Noa, señalado por otro forero como nombre de choni. Y una pregunta al aire cuando alguien lee la lista completa:
qué clase de apellidos son esos.
Sobre el centro, la hipótesis que gana peso en esta tanda es la del colegio privado de familias con renta alta. Un usuario pide mirar si son de un colegio al que llama ultra-pijo y recuerda que solo han salido unas pocas. Su cálculo temporal:
20 años desde que la hipergamia empezó fuerte en España, con una predicción que repite, que vamos hacia un modelo latinoamericano.
El argumento de la muestra es el que más se usa para rebajar el asunto: una participante escribe que no salen todas, que es una muestra pequeña, y las sitúa como el grupillo de un curso. Otro añade una observación de patio: en estos centros hay un patrón de melenas largas, chicas delgadas y bronceadas.
Dónde está la bronca
Tres peleas y media. La primera, el origen social del centro: los que ven un colegio homogéneo y de renta alta frente a los que recuerdan que son las caras de un solo vídeo y no una tendencia. Un participante plantea que la foto escolar no le cuadra con las caras adultas de varias, sobre todo de la segunda, y añade que en esas fotos casi todas parecen norteamericanas.
La segunda bronca es la hipergamia. Un forero sostiene que estamos comenzando a ver los efectos de la hipergamia desatada, y que en su época solo había una excepción honrosa por clase. Otro lo bendice sin más: si es eugenésica, bienvenida sea. El contraargumento no llega en forma de dato, llega en forma de mofa: quién escribe esto, con qué historial y a qué hora.
La tercera es la tanda de notas. Aquí se puntúa a las chicas una por una:
solo una supera el 7, la última; la cuarta es feucha; y hay quien añade que la primera también. En medio, un comentario que cruza la línea y una respuesta seca de otro forero: «Qué ordinario». Un tercero sentencia que ese nivel no existe en ningún instituto mundial.
Como si la discusión fuera sobre el vídeo y no sobre una lista de notas.
Y la media pelea, que no es sobre el vídeo. Un participante entra a reprochar al hilo que hombres mayores pasen el día mirando fotos de gente joven, y dice que hace falta una vida muy triste para seguir esas chorradas. Le contestan a gritos, con descalificaciones directas. No es el único mensaje de esa tanda que se responde así.
El instituto de cada uno
La comparación con la propia biografía es lo que más se repite fuera de la lista. «qué mal instituto me tocó», escribe un forero, que veinte años después sigue con la espina. Otro resume la tanda en un chiste: ninguna se ha convertido en Manolo. Y un tercero rebobina a su propio patio, entre 1995 y 2000, cuando no había más de una o dos por clase y, dice, tampoco eran nada del otro jueves.
Cada cual mide el vídeo con el espejo de su propio recreo.Qué cambia respecto a antes
Que el hilo se ladea hacia la lista. Lo que era sospecha sobre el origen del material es ahora un ranking. Los que defienden que las caras están retocadas siguen ahí, pero su argumento se afina: el cotejo entre la foto de niña y la cara de adulta se centra ahora en una sola, la segunda, y en el aire extranjero de las fotos escolares.
También cambia el tono. En esta tanda entran dos usuarios a discutir con el propio hilo, no con el vídeo: uno por el morbo, otro por la forma de mirar. Nadie rectifica lo que dijo antes. Nadie retira nada. La lista sigue.