Chapapote1
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Las personas sin capacidad para…
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España se enfrenta a una creciente dificultad para acceder a la compra de un automóvil, con un aumento del 5,4% de la población incapaz de permitírselo en 2025, una tendencia opuesta a la europea.
El mercado automovilístico español está experimentando un cambio de paradigma, donde la posesión de un coche particular se está convirtiendo en un lujo cada vez menos accesible. En 2025, la cifra de españoles que no pueden permitirse adquirir un vehículo se situó en el 5,4%, lo que supone un incremento respecto al año anterior y una notable diferencia con la tendencia general en la Unión Europea. Mientras en el conjunto del bloque comunitario se observa una reducción de la desigualdad y un acceso progresivo a la propiedad de automóviles, en España la situación es la contraria.
La proporción de españoles que no puede permitirse un coche particular ha ido en aumento durante los últimos cuatro años. Este fenómeno se explica por una confluencia de factores: el encarecimiento de los vehículos nuevos, la pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores debido al estancamiento salarial, la escalada de precios y el aumento de la presión fiscal. Según datos de Eurostat, el 5,4% de la población española no podía acceder a la compra de un turismo en 2025, una décima más que en 2024 y ocho décimas más que en 2017. Esta cifra, aunque en línea con la media europea, contrasta con la tendencia descendente observada en el resto del continente.
La Unión Europea ha logrado reducir en dos puntos porcentuales la proporción de ciudadanos que no pueden permitirse un coche en la última década, pasando del 7,6% en 2016 a cifras inferiores en años posteriores. En contraste, España, que en 2017 presentaba una tasa del 4,6%, inferior a la media europea, ha visto cómo esta tendencia se revertía. Tras la pandemia, el deterioro se ha acentuado, con un 4,9% en 2020 y 2021, un 5% en 2022, un 5,2% en 2023 y el 5,3% en 2024, hasta alcanzar el 5,4% en 2025.
La dificultad de acceso al automóvil no se limita a la compra del vehículo en sí. Sacarse el carné de conducir se ha convertido en un obstáculo para muchos jóvenes. Según Auto Bild, solo el 48% de los menores de 34 años en España dispone de la licencia de la Dirección General de Tráfico (DGT), siendo el factor económico el principal impedimento, con costes que oscilan entre los 800 y 1.500 euros.
Esta situación ha propiciado un cambio en las preferencias del mercado, con un auge de los coches de segunda mano. En 2025, los cambios de titularidad de turismos superaron por primera vez los 3,2 millones, frente a solo 1,3 millones de matriculaciones de vehículos nuevos. Esta brecha, que se amplía cada vez más, no se veía desde los años 90 y se acentúa en periodos de dificultad económica. El estancamiento salarial y el incremento de precios por parte de las marcas tradicionales han impulsado la demanda de vehículos usados y las importaciones de bajo coste, especialmente de países como China.
Varios elementos contribuyen a que el coche sea cada vez menos asequible. El precio de los vehículos nuevos, influenciado por normativas anticontaminación, multas y la restricción de zonas de bajas emisiones, se ha disparado. A esto se suma el encarecimiento de los coches usados, que a su vez se ve afectado por el aumento de los precios de los vehículos nuevos.
La precariedad laboral, con muchos trabajadores percibiendo el Salario Mínimo Interprofesional (SMI), limita drásticamente la capacidad de ahorro. Los costes de las averías y los repuestos en los talleres, la falta de plazas de aparcamiento y los impuestos asociados al vehículo, como el IVTM y las tasas de hidrocarburos, añaden una carga financiera adicional. La imposición del coche eléctrico, sin que sea una opción viable para todos los bolsillos o circunstancias, también genera debate.
En contraste, en las zonas rurales, el coche sigue siendo una herramienta esencial para la movilidad, especialmente para los jóvenes que buscan independizarse y acceder a oportunidades fuera de sus localidades. En estos entornos, el carné de conducir se saca casi por necesidad, a diferencia de las ciudades, donde el transporte público y otras alternativas de movilidad ganan terreno.
Las personas sin capacidad para…
Se acabó la…