Aníbal Barca en Netflix: ¿negro por África o fenicio por la Historia?
¿De qué color era Aníbal Barca? Esa es la pregunta que cada vez que Hollywood toca la antigua Cartago enciende un debate que mezcla historia, política identitaria y negocio. La última mecha la ha prendido el anuncio de una producción de Netflix sobre el general cartaginés, y el rumor de que el actor elegido no responde al fenotipo que la historiografía atribuye a la élite púnica.
El origen de los cartagineses
Cartago fue fundada por colonos fenicios procedentes de la actual costa del Líbano. La familia Barca, a la que pertenecía Aníbal, era la más poderosa de la ciudad y, según las fuentes, mantenía un linaje cananeo puro. Las inscripciones funerarias cartaginesas muestran nombres semitas, no bereberes ni subsaharianos. Como recuerdan los historiadores, en el siglo III a.C. la población norteafricana de la cuenca mediterránea no difería mucho en apariencia de iberos, griegos o fenicios. La esclavitud masiva de subsaharianos llegaría siglos después con la expansión islámica.
La evidencia del ADN
El debate cuenta con un dato concreto: un análisis genético publicado de un esqueleto púnico de Túnez del siglo IV a.C. arroja una composición de 40% Levante Sur, 26% Norte de Italia, 18% Cerdeña, 13% Egeo y solo 2,6% Magreb Oeste. Es decir, un perfil claramente mediterráneo oriental sin rastro de ascendencia subsahariana. Quienes defienden la licencia creativa argumentan que África es un continente diverso y que Aníbal podría haber tenido ascendencia mixta, pero los datos apuntan a que la élite cartaginesa era fenicia en su inmensa mayoría.
El patrón Netflix: de Cleopatra a Aníbal
No es la primera vez que la plataforma opta por un casting que prioriza la representación racial sobre la precisión histórica. La polémica se repitió con Cleopatra —de ascendencia griega macedonia— y con Helena de Troya. En todos los casos, los críticos denuncian una imposición de categorías raciales modernas sobre sociedades antiguas que no las compartían. Los defensores de la diversidad sostienen que la ficción tiene derecho a reinterpretar y que la industria audiovisual debe reflejar a la audiencia global.
Posturas encontradas y una certeza
El espectro de opiniones va de quienes consideran el cambio un acto de corrección política sin rigor histórico a quienes lo celebran como un gesto de inclusión. En medio, los datos: desde las fuentes clásicas que solo destacan que Aníbal era bizco hasta las pruebas genéticas de los restos cartagineses. Lo único seguro es que el debate no se apagará, y que Netflix probablemente seguirá su estrategia de casting polémico para generar conversación. Al fin y al cabo, en Cartago no queda nadie para quejarse.