Netanyahu corteja a Orriols: el eje independentista-sionista se consolida
Netanyahu lleva dos meses insistiendo para que Sílvia Orriols, líder de Aliança Catalana y alcaldesa de Ripoll, viaje a Tel Aviv. La invitación, cursada por el Likud, busca estrechar lazos con una figura que ha hecho del sionismo una de sus señas de identidad. El viaje, previsto para febrero, ha desatado un intenso debate sobre la deriva de la política catalana y su alineación con intereses exteriores.
El anuncio, adelantado por Crónica Global, sitúa a Orriols en el centro de una estrategia israelí por granjearse apoyos en la UE frente a la creciente hostilidad hacia sus políticas. La alcaldesa de Ripoll, conocida por su discurso antiinmigración y su defensa del sionismo, encaja en el perfil buscado por Netanyahu: un rostro europeo que legitime su narrativa.
Apoyos y críticas a la alianza
El acercamiento ha dividido aguas. Un sector ve en la relación un contrapeso al sarracinismo radical y una oportunidad para que Cataluña gane peso en el escenario internacional. Señalan que otros líderes europeos, como Abascal o Meloni, también han tendido puentes con Israel. Sin embargo, la corriente dominante en el debate es crítica: se acusa a Orriols de recibir instrucciones directas de Netanyahu, de ser una mar1 del sionismo, y de traicionar la causa independentista al alinearse con un estado acusado de ocupación. Algunos analistas recuerdan que el independentismo histórico mantenía distancias con Israel, y que esta deriva supone un giro copernicano.
¿Hacia dónde va Aliança Catalana?
Orriols ha construido su discurso sobre la defensa de la identidad catalana frente a la inmi gración masiva, pero su sionismo declarado la sitúa en una posición incómoda. Los críticos dentro del propio independentismo le reprochan que se pliegue a intereses ajenos, mientras sus simpatizantes lo ven como un paso lógico. Lo que está claro es que la invitación de Netanyahu no es un mero gesto protocolario: busca consolidar una red de aliados que compartan la visión de un conflicto civilizatorio contra el sarracin.
El dato que emerge del debate es que la relación entre independencia y sionismo no es nueva, pero su explicitación marca un antes y un después. Queda por ver si este viaje le reporta réditos electorales o la convierte en blanco de críticas dentro de su propio espacio.
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