Estoy Fuera
Lonchafinista
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La dirección de Renfe afronta una petición sindical para cancelar el contrato de vigilancia ferroviaria adjudicado a I-SEC Aviation Security SL, filial del grupo israelí ICTS, fundado en 1982 por antiguos miembros del Shin Bet. La polémica se enmarca en la posición de España sobre el conflicto palestino-israelí y en declaraciones atribuidas a Netanyahu sobre cortes de energía y accidentes de tren.
La dirección de Renfe afronta una petición sindical para cancelar el contrato de vigilancia ferroviaria adjudicado a I-SEC Aviation Security SL, filial del grupo israelí ICTS, fundado en 1982 por antiguos miembros del Shin Bet. La polémica se enmarca en la posición de España sobre el conflicto palestino-israelí y en declaraciones atribuidas a Netanyahu sobre cortes de energía y accidentes de tren.
El sector ferroviario de CGT en Galicia envió un escrito al presidente de Renfe para que suspenda el contrato de seguridad y vigilancia a bordo de trenes, estaciones, talleres e infraestructuras. La adjudicataria es I-SEC Aviation Security SL, filial del grupo israelí ICTS, creado en 1982 por antiguos miembros del Shin Bet, el servicio de seguridad interior de Israel. En Galicia, la empresa cubre la vigilancia a bordo en todas las líneas, los trenes estacionados en vías y apartaderos y edificios como los talleres de Redondela, Ferrol y Ourense.
El sindicato sostiene que la compañía pertenece a un grupo fundado por ex agentes de inteligencia israelíes. Esa vinculación histórica es el argumento central del escrito, no una acusación sobre el servicio prestado.
En paralelo circula una declaración atribuida al primer ministro israelí Benjamín Netanyahu, según la cual, tras el posicionamiento de España del lado palestino, «podrían producirse cortes de energía repentinos y accidentes de tren». La cita se difunde junto a la noticia de una colisión de dos trenes en España con decenas de muertos. No consta confirmación oficial de esas palabras ni vínculo probado entre la amenaza y el siniestro.
Renfe mantiene contratos de vigilancia con la filial israelí en varias líneas. La petición sindical no obliga a la empresa a rescindir, pero abre un debate sobre criterios de adjudicación en infraestructuras críticas. Cualquier decisión sobre el contrato afecta a la seguridad de estaciones y talleres, no solo a la imagen pública.
La relación entre declaraciones políticas y accidentes ferroviarios no está documentada. Tratar la cita como causa del siniestro exige cautela: son hechos distintos y ninguno prueba el otro.
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El Gobierno comunicó en mayo a Bruselas que había sustituido el sistema LZB que falló en el accidente. Por @itziarelizalde. https://t.co/QBBlEISt3Q
— Pilar Gómez Ver en X
Así advertía el CEO de Iryo, hace solo tres semanas, que los problemas del sistema LZB en la línea Madrid-Andalucía provocaban que sus trenes se parasen, costándoles después reiniciar la marcha. Exactamente lo que pasó en el accidente de Urda. Más información:… pic.twitter.com/cOQLGmvxJe
— THE OBJECTIVE Ver en X