El turismo emisor se desvanece: guerras y precios récord lastran el verano
Las agencias de viajes y turoperadores españoles atraviesan su momento más delicado desde la esa época en el 2020 de la que yo le hablo. Según el medio especializado Preferente, las ventas de viajes al extranjero se han hundido desde finales de febrero, cuando estalló el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán. Lo que parecía un bache coyuntural se ha convertido en un desplome de la demanda que ya dura tres meses, y las perspectivas para el verano son sombrías. El nerviosismo es unánime en el sector, que ve cómo los clientes cancelan reservas o aplazan decisiones.
España, más cara que el extranjero
El encarecimiento de los hoteles y apartamentos turísticos en la costa española ha disparado la comparativa. Mientras una semana en Malta con desayuno y hotel cuesta menos de 400 euros, cuatro noches en un establecimiento nacional pueden equivaler a una mensualidad de hipoteca. La paradoja se repite: destinos como Punta Cana o el sudeste asiático resultan más baratos que Benidorm o la Costa del Sol, pero los vuelos low cost a esas zonas se han encarecido por la guerra. Turkish Airlines y Lufthansa han subido sus tarifas una media de 300 euros respecto a las aerolíneas del Golfo, ahora inviables. El resultado es que ni el turismo doméstico ni el emisor ofrecen gangas.
Familias al límite: crédito para las vacaciones
La economía familiar está tocada. Con la inflación acumulada y los tipos de interés altos, muchos hogares recurren a préstamos rápidos tipo Cofidis para financiar las vacaciones, a TAE que rondan el 5,6%. Otros optan por quedarse en el pueblo o en casa. Sin embargo, los datos de ocupación hotelera y de récords de gasto en ocio (como los 600 euros pagados por entradas para conciertos) sugieren que buena parte de la población sigue dispuesta a endeudarse o a rascar de donde sea para no renunciar al descanso. El análisis se parte: unos ven un verano de récord con 125 millones de turistas; otros, una artefacto explosivo de relojería en los hogares.
La pregunta que nadie responde es si el desplome de las agencias de viajes emisoras es un adelanto de lo que ocurrirá en el conjunto del sector o solo una corrección de un sobrecalentamiento. Mientras, el conflicto en Oriente Próximo sigue sin solución y los precios no dan tregua. El verano se desvanece, pero las interpretaciones de por qué, divergen.
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