Negocios fracasados. Cuéntanos tu fracaso empresarial

Estado
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Cuando tenía 9 años arreglaron el acerado de mi calle por lo que tenía a mi disposición cantidades ingentes de granito. Me llenaba la mochila de piedras y las vendía en el colegio como pisapapeles, como eran muy bonitas y brillaban se vendían muy bien: desde 5 pesetas las más pequeñas a 10 duros las más grandes.
Beneficio del 100%.

Mi negocio terminó abrupta y dramáticamente cuando el destino quiso que una de las fichas de Naturales consistiera en buscar granito y analizar sus distintos componentes. Fue un caos: toda la clase se levantó gritando y tirando duros sobre mi mesa; nadie quería quedarse sin su piedra. La profesora me obligó a repartir mi cargamento ilegal y así terminó mi primera aventura empresarial.

En cualquier caso, en aquella época era adicta a los sobres sorpresa por lo que todos los beneficios me los acabé puliendo en el puesto y tuve que empezar de cero. Ya os contaré mi siguiente iniciativa, dos años después xD

Si con nueve años prefieres tener clientes antes que amigos hay algo muy mal colocado en tu cabeza.

El trabajo no es un fin, es un medio.


Por otra parte quien con nueve años tiene un duro (no digamos ya diez) y es capaz de gastarlo en una piedra que le ofrece una compañera como "pisapapeles" (asumiendo que sepa lo que es eso a esa edad) o le sale la pasta por las orejas o es simple del pandero.





Espero que todo sea mentira en beneficio de todos los que aparecen en esa historia.
 
Hola, amigos. Por fin me decido a participar en el foro (lo he intentando alguna vez antes pero por razones desconocidas el admin no me lo publicaba...)

Bueno, al lío: ing. técnico informático en Sevilla, en una pequeña empresa privada desde hace 15 años. Siempre orate por montar algo en propiedad, básicamente por dejar de depender de los vaivenes empresariales de un tercero, ya sabéis que las condiciones cambian constantemente.

Por ello he intentado montar dos negocios, ambos ruinosos, jeje, dejo aquí la experiencia por si le sirve a alguien:


1- Empresa de exportación de productos andaluces de alta calidad, junto con 4 socios. Error: los socios transmitían un entusiasmo enorme (y sincero), pero a la hora de hacer, no tenían experiencia en exportación, y poca en gestión empresarial. Pocos tratos llegaban a cerrarse, dábamos bandazos en nuestra estrategia de negocio, ibamos yendo a lo que el cliente nos proponía.

2- Pequeña empresa de estética en Sevilla, llevado por una chica que dominaba mucho el tema. Hubo dos fallos graves: primero, no ser realista en cuanto a ingresos y gastos. Segundo, la época desértica (en Sevilla, entre julio y septiembre): la gente se va a la costa (al menos la gente del barrio donde está el centro estético), por lo que se produce una temporalidad enorme. De forma que en los meses buenos se cubren gastos y pocos más, y en verano te comes... Cierre al canto.

Aparte de eso, hacía por mi cuenta trabajos de desarrollo web, relativamente simples, pero que se comían un tiempo del que no disponía. Este negocio sin darme grandes beneficios me daba algunas alegrías.

En fin, es cierto que cada fracaso me hacía aprender mucho, así que espero que a la tercera vaya la vencida (porque habrá una tercera...)
 
Si con nueve años prefieres tener clientes antes que amigos hay algo muy mal colocado en tu cabeza.

Menuda tontería, qué tiene que ver eso con tener o no amigos? Los fragmentos de granito son muy bonitos y en mi época no solo sabíamos lo que era un pisapapeles sino que lo usábamos. En tu cole nunca vendían nada?

En el mío y en el de mis hermanos iba por épocas, había niños que vendían pulseras hechas con cordones de plástico de colores, otros con hilos, incluso había uno que vendía tiras de cómic que él dibujaba. Y en el colegio de mis sobrinos vendían el invierno pasado pulseras de gomitas.

Los críos se entretienen y aprenden que es posible conseguir dinero a cambio del esfuerzo y la iniciativa personal, y les hace ilusión haberse ganado esos 20 céntimos por sí mismos.

Lo que he contado es una anécdota sin importancia, algunos estáis amargados.

Y al zascandil de los cimbreles prefiero ignorarlo.
 
Menuda tontería, qué tiene que ver eso con tener o no amigos? Los fragmentos de granito son muy bonitos y en mi época no solo sabíamos lo que era un pisapapeles sino que lo usábamos. En tu cole nunca vendían nada?

En el mío y en el de mis hermanos iba por épocas, había niños que vendían pulseras hechas con cordones de plástico de colores, otros con hilos, incluso había uno que vendía tiras de cómic que él dibujaba. Y en el colegio de mis sobrinos vendían el invierno pasado pulseras de gomitas.

Los críos se entretienen y aprenden que es posible conseguir dinero a cambio del esfuerzo y la iniciativa personal, y les hace ilusión haberse ganado esos 20 céntimos por sí mismos.

Lo que he contado es una anécdota sin importancia, algunos estáis amargados.

Y al zascandil de los cimbreles prefiero ignorarlo.


asi es . yo de pequeño incluso llegue a vender un pequeño periodico hecho por mi y otros niños . ..vendimos muy muy pocos...:baba:

la candidez infantil no conoce barreras...
 
Menuda tontería, qué tiene que ver eso con tener o no amigos? Los fragmentos de granito son muy bonitos y en mi época no solo sabíamos lo que era un pisapapeles sino que lo usábamos. En tu cole nunca vendían nada?

En el mío y en el de mis hermanos iba por épocas, había niños que vendían pulseras hechas con cordones de plástico de colores, otros con hilos, incluso había uno que vendía tiras de cómic que él dibujaba. Y en el colegio de mis sobrinos vendían el invierno pasado pulseras de gomitas.

Los críos se entretienen y aprenden que es posible conseguir dinero a cambio del esfuerzo y la iniciativa personal, y les hace ilusión haberse ganado esos 20 céntimos por sí mismos.

Lo que he contado es una anécdota sin importancia, algunos estáis amargados.

Y al zascandil de los cimbreles prefiero ignorarlo.

No sé de qué época eres, en la mía no se vendía nada de eso entre niños porque todo cristo sabía hacer pulseritas, y sobre todo, porque ningún niño de 9 años tenía un puro duro. lo típico era llevar en el bolsillo un pañuelo de tela lleno de mocos y punto. si llevaba cinco duros ibas con la mano en el bolsillo y no la sacabas para nada. Te hablo de finales de los 70, principios de los 80.

A lo mejor le colocabas una pulsera a tu tía, que te la compraba más por hacer la gracia que otra cosa y si se la vendías tus padres te miraban con cara de "cómo tienes los santos agallas de sacarle pasta a la familia por esa chorrada, eso se regala, jorobar!", pero entre compañeros era impensable. Todos teníamos ese tipo de habilidades y nadie manejaba dinero, al menos no como para comprar una guano que podía hacer uno mismo.
 
No sé de qué época eres, en la mía no se vendía nada de eso entre niños porque todo cristo sabía hacer pulseritas, y sobre todo, porque ningún niño de 9 años tenía un puro duro. lo típico era llevar en el bolsillo un pañuelo de tela lleno de mocos y punto. si llevaba cinco duros ibas con la mano en el bolsillo y no la sacabas para nada. Te hablo de finales de los 70, principios de los 80.

Bueno, una década después un duro no era nada, la verdad (apenas quedaban ya chuches de 5 pts), y las cosas que se vendían en clase siempre eran muy baratas 😛

Me ha hecho gracia lo de los cinco duros con la mano en el bolsillo, era así jajaja
 
Hola, amigos. Por fin me decido a participar en el foro (lo he intentando alguna vez antes pero por razones desconocidas el admin no me lo publicaba...)

Bueno, al lío: Ing. técnico informático en Sevilla, en una pequeña empresa privada desde hace 15 años. Siempre orate por montar algo en propiedad, básicamente por dejar de depender de los vaivenes empresariales de un tercero, ya sabéis que las condiciones cambian constantemente.

Por ello he intentado montar dos negocios, ambos ruinosos, jeje, dejo aquí la experiencia por si le sirve a alguien:


1- Empresa de exportación de productos andaluces de alta calidad, junto con 4 socios. Error: los socios transmitían un entusiasmo enorme (y sincero), pero a la hora de hacer, no tenían experiencia en exportación, y poca en gestión empresarial. Pocos tratos llegaban a cerrarse, dábamos bandazos en nuestra estrategia de negocio, ibamos yendo a lo que el cliente nos proponía.

2- Pequeña empresa de estética en Sevilla, llevado por una chica que dominaba mucho el tema. Hubo dos fallos graves: primero, no ser realista en cuanto a ingresos y gastos. Segundo, la época desértica (en Sevilla, entre julio y septiembre): la gente se va a la costa (al menos la gente del barrio donde está el centro estético), por lo que se produce una temporalidad enorme. De forma que en los meses buenos se cubren gastos y pocos más, y en verano te comes... Cierre al canto.

Aparte de eso, hacía por mi cuenta trabajos de desarrollo web, relativamente simples, pero que se comían un tiempo del que no disponía. Este negocio sin darme grandes beneficios me daba algunas alegrías.

En fin, es cierto que cada fracaso me hacía aprender mucho, así que espero que a la tercera vaya la vencida (porque habrá una tercera...)
 
los veinte duros 100pst, los domingos para ir a la plaza, y de eso ahorrar, para el proximo domingo, o para canicas, peonza nueva, o cromos de futbol.
 
No sé de qué época eres, en la mía no se vendía nada de eso entre niños porque todo cristo sabía hacer pulseritas, y sobre todo, porque ningún niño de 9 años tenía un puro duro. lo típico era llevar en el bolsillo un pañuelo de tela lleno de mocos y punto. si llevaba cinco duros ibas con la mano en el bolsillo y no la sacabas para nada. Te hablo de finales de los 70, principios de los 80.

A lo mejor le colocabas una pulsera a tu tía, que te la compraba más por hacer la gracia que otra cosa y si se la vendías tus padres te miraban con cara de "cómo tienes los santos agallas de sacarle pasta a la familia por esa chorrada, eso se regala, jorobar!", pero entre compañeros era impensable. Todos teníamos ese tipo de habilidades y nadie manejaba dinero, al menos no como para comprar una guano que podía hacer uno mismo.

Yo le vendí a un compañero de clase, con 7 años o así, los planos de una futura cartera en la que podría llevar toda clase de cosas, con compartimento para gominolas... Algo así. Creo que se lo iba a dar a cambio de que me pasara algunas golosinas de la merienda, que mis padres no me compraban chuches. Nunca llegué a hacer los planos :roto2: y me parece que no le devolví el dinero-bienes con el que me los abonó a futuros 🙂.

Dicho así, me siento como el CEO de una start-up del MAB.
 
Menuda tontería, qué tiene que ver eso con tener o no amigos? Los fragmentos de granito son muy bonitos y en mi época no solo sabíamos lo que era un pisapapeles sino que lo usábamos. En tu cole nunca vendían nada?

En el mío y en el de mis hermanos iba por épocas, había niños que vendían pulseras hechas con cordones de plástico de colores, otros con hilos, incluso había uno que vendía tiras de cómic que él dibujaba. Y en el colegio de mis sobrinos vendían el invierno pasado pulseras de gomitas.

Los críos se entretienen y aprenden que es posible conseguir dinero a cambio del esfuerzo y la iniciativa personal, y les hace ilusión haberse ganado esos 20 céntimos por sí mismos.

Lo que he contado es una anécdota sin importancia, algunos estáis amargados.

Y al zascandil de los cimbreles prefiero ignorarlo.



Muy buen hilo.
Yo empecé a hacer negocios en el cole, con 9/10 años. Compraba chicles y pipas por la tarde y los revendía al día siguiente en el recreo con un pequeño margen. Al final conseguía sacar lo justo para que me salieran gratis mis propias chuches 😀
 
Hola, amigos. Por fin me decido a participar en el foro (lo he intentando alguna vez antes pero por razones desconocidas el admin no me lo publicaba...)

Bueno, al lío: Ing. técnico informático en Sevilla, en una pequeña empresa privada desde hace 15 años. Siempre orate por montar algo en propiedad, básicamente por dejar de depender de los vaivenes empresariales de un tercero, ya sabéis que las condiciones cambian constantemente.

Por ello he intentado montar dos negocios, ambos ruinosos, jeje, dejo aquí la experiencia por si le sirve a alguien:


1- Empresa de exportación de productos andaluces de alta calidad, junto con 4 socios. Error: los socios transmitían un entusiasmo enorme (y sincero), pero a la hora de hacer, no tenían experiencia en exportación, y poca en gestión empresarial. Pocos tratos llegaban a cerrarse, dábamos bandazos en nuestra estrategia de negocio, ibamos yendo a lo que el cliente nos proponía.

2- Pequeña empresa de estética en Sevilla, llevado por una chica que dominaba mucho el tema. Hubo dos fallos graves: primero, no ser realista en cuanto a ingresos y gastos. Segundo, la época desértica (en Sevilla, entre julio y septiembre): la gente se va a la costa (al menos la gente del barrio donde está el centro estético), por lo que se produce una temporalidad enorme. De forma que en los meses buenos se cubren gastos y pocos más, y en verano te comes... Cierre al canto.

Aparte de eso, hacía por mi cuenta trabajos de desarrollo web, relativamente simples, pero que se comían un tiempo del que no disponía. Este negocio sin darme grandes beneficios me daba algunas alegrías.

En fin, es cierto que cada fracaso me hacía aprender mucho, así que espero que a la tercera vaya la vencida (porque habrá una tercera...)

Buena experiencia. En el negocio de la distribución no te has planteado que el número de socios era demasiado elevado?

Hace poco estuve en una conferencia para emprendedores bastante interesante, al menos en su primera media hora, en la que se enumeraba como el primer error a la hora de emprender la elección del número de socios. Según el conferenciante, 2 era lo ideal porque si se daba una divergencia de opiniones por agallas se tenía que llegar a un acuerdo para que la empresa no entrara en punto perecid. 3 socios no eran buenos porque solían formarse alianzas que a la larga derivarían en conflictos con "el tercero", y ya más de 3 socios era inviable para emprender un negocio de poca envergadura al principio. 4 partes entre las que repartir el beneficio, se podían dar hasta 4 opiniones distintas, etc.
 
Bueno, ahora me toca a mí, que en muchas ocasiones me he animado a contar mis experiencias fallidas, pero no había tenido demasiado tiempo o energías.

Mis experiencias no son tanto empresariales como profesionales, pero sirven para extraer una sarracena que se puede extender a todos los campos.

En esta ocasión contaré la primera, para tampoco cansaros.

Acabo la carrera, estudio mil y un cursos chorras, simultaneo con la pasantía, atareado 25 horas al día, lo propio cuando te vas a comer el mundo.

Me llama un familiar, concretamente un tío. Una Comunidad de Propietarios con un Presidente íntimo suyo, que está hasta los mismísimos del Administrador, que trinca a manos llenas, hablamos de una macro Comunidad de un montón de torres en la Costa del Sol, gran malestar entre los vecinos, eso suponía 30.000 euros al año de honorarios de Administrador hablando de un presupuesto anual de varios cientos de miles de euros.

Yo no me había colegiado ni de abogado, como para meterme en fregados de colegiación como Administrador de Fincas, con 1.800 leuros que suponía el alta colegial con título, un disparate, sobre todo para el que empieza. Eran los momentos (principios de siglo) en que el Colegio de Administradores denunciaba por intrusismo a los abogados que administraban fincas. Después la jurisprudencia mayoritaria ha inclinado la balanza a favor de los abogados.

Pues nada, llamadas a diario de mi tío, eso iba a ser la repanocha, le había hablado de mi honestidad al Presidente y el Presidente decía que sin dudarlo, que le mandara un presupuesto, que entraba de nuevo Administrador. Claro que para preparar un presupuesto necesitaba estar dado de alta fiscalmente, lo que suponía el dichoso alta como Administrador y la colegiación.

Tanto insistió que en mi casa me empezaron a presionar también, por aquello de aprovechar una oportunidad de futuro, eso parecía que iba a ser como entrar de funcionario. Bueno, pues finalmente cedo, me prestan el dinero en casa (pues yo empezando a moverme apenas ganaba dinero para mis gastos) y elaboro el prometedor presupuesto, que me iba a dar la Comunidad que me asegurara el futuro.

A la semana de mandarlo, llamo a mi tío, que responde:

- Espérate, espérate, que todavía no me han dicho nada.

A las dos semanas de mandarlo, insisto a mi tío, que responde:

- Espera, espera, que mi amigo Presidente dice que esperes.

A las tres semanas de mandarlo, sigo insistiendo, y mi tío:

- No tengo noticias, pero me dijeron que eso estaba hecho.

Al mes, sigo insistiendo, y mi tío:

- Está a punto, está a punto, dicen.


Mi familia me comenta que no moleste más, que espere, pero claro yo estoy hasta los cataplines de esperar porque ya me llegaba la primera cuota mensual del Colegio de Administradores de Fincas, otros 30 leuros del ala como administrador ejerciente.

Al mes y medio llamo otra vez, y me dice mi tío:

- Mira, que me ha dicho mi amigo Presidente que van a seguir con el mismo Administrador, porque ha prometido rebajar un 25 % sus honorarios y este año empezar a hacer las cosas de otra manera, que la gente estaba descontenta por el trato y tal, pero que eso cambiará de la noche a la mañana, que se disculpa y que sigue. Claro, ante eso, si lo quiere la Comunidad, el Presidente no puede oponerse y tal. Ante eso, sobrino, qué quieres que te diga...


Sarracena: Quien más te quiere, más te joroba. O por lo menos más posibilidad tiene de jorobar bien con su buena voluntad.

En mi caso me sirvió para aprender, porque cogí tal rebote de mal humor que busque subvenciones por cielo y tierra y la Junta de Andalucía ante tan fabuloso proyecto que monté sobre el papel, me dió 5.000 jugosos euros a fondo perdido, con los que devolví a mi familia los 1.800 euros de la colegiación, pude colegiarme de abogado y hasta comprar el mobiliario de despacho.

No creo que haga falta decir que tal proyecto nunca vió la luz. Y que la mal humor todavía me sigue.

Otra sarracena que saqué fue que si metes la gamba, tienes que echarle cigot y no parar hasta que no deshagas lo anterior, de forma que el resultado global sea positivo.

Ya lo dicen como aforismo en la abogacía: "ni fruta, ni parientes, ni pobres".

Pero no hablo de tenerlos como clientes, sino como consejeros... los parientes... bien lejos.
 
Allá voy. Lo mío fue un fracaso meramente en lo personal, que me llevó a cerrar un negocio que generaba muy buenos ingresos (cafetería).

Siempre me he considerado una persona emprendedora. Creo que los negocios se me dan bien. Soy una persona extremadamente observadora y eso, aunque puede resultar simplista, es muy importante.

Hará unos nueve años abrí una cafetería en un local propio. Una fuerte inversión (reforma de más de 180.000 aurelios).

Siempre quise tratar a mis empleados como a mi no me habían tratado. Pagaba un sueldo razonable (1.200 netos y todas las horas cotizadas -algo poco frecuente en Hostelería-)

Desde un principio, bajo unas premisas, les daba total libertad para desarrollar su trabajo. En todos los ámbitos. Yo también trabajaba con ellos de igual a igual (me gusta estar al pie del cañón) y lo hacía como uno más.

Craso error. La gente se acomoda rápido y considera insuficiente todo lo que uno hace u ofrece. Empezaron a caer bajas laborales injustificadas, con lo cual yo trabajaba lo mío y lo suyo. Más de una vez descubrí a alguna empleada de compras con el novio durante una baja laboral que requería cama. Otras se comportaban como auténticas mercenarias y me amenazaban con irse porque en el local de más allá les pagaban 100 euros más (aunque fuese mentira). Era una época de prosperidad y sobraban puestos de trabajo de camarero. Calculo también que un 30-40% del personal que pasó por allí metía la mano en la caja o sisaba de algún modo, a pesar del control que había.

Imagináos si me portaba bien que la una empleada que trabajó conmigo desde que abrí hasta que cerré (unos 3 años), me reconoció que sabía que nunca la iban a tratar así en otro trabajo, que se sentía como en su casa (finalmente también acabe muy mal con ella).

Así que pasados tres años, tras un cúmulo de estrés, impotencia, problemas con mi pareja por no poder dedicarle el tiempo necesario, enfermedad de mi padre y una depresión brutal...decidí cerrar un negocio que en el tercer y último año me estaba proporcionando 60.000 euros netos anuales. Si, habéis leído bien.

Mi gran y resumido error fue tratar ser amigo de mis empleados y tratarlos como a mi familia. Aprended eso a fuego.

Ahora lo tengo arrendado. Lleva así 6 años. Me llevo de querida progenitora con el inquilino, aunque ya no le va tan bien (el trabaja en otra cosa; tiene varias cafeterías como "hobby" y como fuente de ingresos extra).

Evidentemente gano mucho menos, pero junto al sueldo de mi pareja me da de sobra para vivir e incluso ahorrar algo. Tenemos un buen colchón y a veces hablamos de montar algo para sacarle algo de rendimiento a los ahorros. Pero os juro que acabé tan quemado y estoy tan hasta el pandero de este país y de la gente que no me quedan muchas ganas.

Tal vez si algún día encontrara algún socio, alguien serio y de fiar...quien sabe. De momento estoy en casa rascándome los cigot día si y día también.
 
Bueno, ahora me toca a mí, que en muchas ocasiones me he animado a contar mis experiencias fallidas, pero no había tenido demasiado tiempo o energías.


Me llama un familiar, concretamente un tío. Una Comunidad de Propietarios con un Presidente íntimo suyo, que está hasta los mismísimos del Administrador, que trinca a manos llenas, hablamos de una macro Comunidad de un montón de torres en la Costa del Sol, gran malestar entre los vecinos, eso suponía 30.000 euros al año de honorarios de Administrador hablando de un presupuesto anual de varios cientos de miles de euros.

Yo no me había colegiado ni de abogado, como para meterme en fregados de colegiación como Administrador de Fincas, con 1.800 leuros que suponía el alta colegial con título, un disparate, sobre todo para el que empieza. Eran los momentos (principios de siglo) en que el Colegio de Administradores denunciaba por intrusismo a los abogados que administraban fincas. Después la jurisprudencia mayoritaria ha inclinado la balanza a favor de los abogados.

Pero no hablo de tenerlos como clientes, sino como consejeros... los parientes... bien lejos.

Tu historia es igual que la mía, casi casi, pero en mi caso con Gestor Administrativo, en este caso el liante era mi entonces suegro, que tenía muchos contactos,,etc etc
Al final me hice Gestor, preparé el examen, me colegié y de los contactos na de na,,, todo excusas, como tú,,,

En fin,parientes lejos
 
Yo cogi en traspaso una pasteleria de barrio en Valencia.
Era de cosas congeladas, pero compre algo de maquinaria para hacerla artesanal.
Tenia algo de dinero ahorrado, algo que me dio mi exsuegra, y un prestamo de unos 4000.
Lo cogi yo y mi ex, pastelero.
Teniamos que pagar el alquiler, unos 500, y el traspaso mensual, ya que era por meses, hasta cancelar el total. Eran 850 euros mas a sumar.
Los primeros cinco seis meses pudimos cubrir gastos, pero llego lo peor de la crisis, despues de fallas del 2009, aquello fue para abajo totalmente. No me daba para nada.
Deje el piso de alquiler que tenia, y me fui a vivir a la tienda, si, mi ex y yo dormiamos en el suelo de la tienda cada dia porque no podiamos quitarnos esa deuda.
Buscamos a alguien que quisiera el negocio, le dabamos las maquinas, solo queriamos traspasarlo.
Lo encontramos.
Lo cogio y puso algo mas de dinero para cancelar otro poco de la deuda.
Al cabo de unos tres anios me demandan porque el que lo cogio dejo de pagar, y me decian que era subsidiaria de la deuda.
Puntualizar que como no podia pagar cuando estaba en la tienda todo el montante mensual que me pedian, me amenaban con dejar a mi suegra en la calle.
Eran adorables.
Ayer salio la sentencia, el juez sentencio a mi favor. Me reclamaban 10000 euros, he esperado casi dos anios por esa sentencia, ya puedo respirar en paz.
De todo esto, con lo que me quedo es la caida de autoestima tan grande que sufre cualquiera que se exponga a perderlo todo por un negocio.
Yo solo queria una pequena pasteleria de barrio, y practicamente acabe en la calle por ello. Cuando la deje, solo me quedaban 190 euros y la unica ropa que llevaba puesta, dos pantaletas y unas zapatillas. Lo perdi todo, todo, porque guardaba mis cosas en un trastero cuando deje el piso por no poder pagarlo, despues tampoco podia pagar el trastero, con lo que deje tirado en el contenedor todas mis posesiones, no tenia lugar donde guardarlo.
Vivi un anio y medio durmiendo en el bano de la pasteleria, en Valencia, frio en invierno, cucurachas como gatos subiendome por el cuerpo en verano.
Aun trato emocionalmente de recuperarme de aquel desastre, pero admito algunas noches aun sueno con ello.
 
Allá voy. Lo mío fue un fracaso meramente en lo personal, que me llevó a cerrar un negocio que generaba muy buenos ingresos (cafetería).

Siempre me he considerado una persona emprendedora. Creo que los negocios se me dan bien. Soy una persona extremadamente observadora y eso, aunque puede resultar simplista, es muy importante.

Hará unos nueve años abrí una cafetería en un local propio. Una fuerte inversión (reforma de más de 180.000 aurelios).

Siempre quise tratar a mis empleados como a mi no me habían tratado. Pagaba un sueldo razonable (1.200 netos y todas las horas cotizadas -algo poco frecuente en Hostelería-)

Desde un principio, bajo unas premisas, les daba total libertad para desarrollar su trabajo. En todos los ámbitos. Yo también trabajaba con ellos de igual a igual (me gusta estar al pie del cañón) y lo hacía como uno más.

Craso error. La gente se acomoda rápido y considera insuficiente todo lo que uno hace u ofrece. Empezaron a caer bajas laborales injustificadas, con lo cual yo trabajaba lo mío y lo suyo. Más de una vez descubrí a alguna empleada de compras con el novio durante una baja laboral que requería cama. Otras se comportaban como auténticas mercenarias y me amenazaban con irse porque en el local de más allá les pagaban 100 euros más (aunque fuese mentira). Era una época de prosperidad y sobraban puestos de trabajo de camarero. Calculo también que un 30-40% del personal que pasó por allí metía la mano en la caja o sisaba de algún modo, a pesar del control que había.

Imagináos si me portaba bien que la una empleada que trabajó conmigo desde que abrí hasta que cerré (unos 3 años), me reconoció que sabía que nunca la iban a tratar así en otro trabajo, que se sentía como en su casa (finalmente también acabe muy mal con ella).

Así que pasados tres años, tras un cúmulo de estrés, impotencia, problemas con mi pareja por no poder dedicarle el tiempo necesario, enfermedad de mi padre y una depresión brutal...decidí cerrar un negocio que en el tercer y último año me estaba proporcionando 60.000 euros netos anuales. Si, habéis leído bien.

Mi gran y resumido error fue tratar ser amigo de mis empleados y tratarlos como a mi familia. Aprended eso a fuego.

Ahora lo tengo arrendado. Lleva así 6 años. Me llevo de querida progenitora con el inquilino, aunque ya no le va tan bien (el trabaja en otra cosa; tiene varias cafeterías como "hobby" y como fuente de ingresos extra).

Evidentemente gano mucho menos, pero junto al sueldo de mi pareja me da de sobra para vivir e incluso ahorrar algo. Tenemos un buen colchón y a veces hablamos de montar algo para sacarle algo de rendimiento a los ahorros. Pero os juro que acabé tan quemado y estoy tan hasta el pandero de este país y de la gente que no me quedan muchas ganas.

Tal vez si algún día encontrara algún socio, alguien serio y de fiar...quien sabe. De momento estoy en casa rascándome los cigot día si y día también.

Respeto al personal trabajando, no se pueden tratar como amigos porque a la larga te tratan a ti de simple, yo estaba igual, intentando que todo el personal estuviese supercontento, bien pagado y en un buen ambiente de trabajo, pero esto a la larga se vuelve en tu contra, cuando las cosas van bien, todo va bien pero cuando se tuercen... es otro cantar. Cuando no tienes trabajo y empezar a reducir la jornada todo son derechos y este es tu problema, para los trabajadores todo son derechos adquiridos y hay de ti que no se cumplan.
Hace unos años, llevaba la gestión de un comedor escolar, los trabajadores hacían tres horas diarias de lunes a viernes, yo seguí empecinada en que estuvieran contentos, de modo que si algún día un trabajador no acudía a trabajar, por algún motivo, yo le reemplazaba y no le descontaba nada del sueldo, bien pues hubo un trabajador, que de vez en cuando cogió la costumbre de no ir a trabajar, y mas o menos cada mes faltaba un día en el trabajo, pues bien a la cuarta vez, le desconté la parte proporcional del día no trabajado, cuando lo vio me vino a ver como una energúmena, diciendo "como es que he cobrado menos?" "las otras veces que falté no me descontasteis nada" "necesito este dinero", y ahora viene lo bueno dijo textualmente "si se que me lo descontáis, vengo a trabajar"
Evidentemente, esta persona ya no volvió más al trabajo, la despedí, ella me puso una denuncia y no sirvió de nada lo que yo había hecho hasta entonces, la gente va a su bola.
Desde este dia todas las falta se descuentan sea por el motivo que sea, no es nuestro problema, es su problema.
Saludos
 
Si claro el currela siempre es el malo.
Menos mal que todos sabemos que todos tenemos dos caras o mas y el que quiera empleados que monte un negocio con capital o que curre el solo y no pretenda tener esclavos.

No es cuestión de esclavos, es cuestión de que la gente es egoista, y quien no lo es, se vuelve con el tiempo en un altísimo porcentaje, sea empresario o trabajador.

Casos hay a montones, y yo me voy a animar a contarte uno.

Economistas. Años 90. Típico despacho profesional donde tienes a un compañero - socio y sacas el trabajo adelante entre dos. Empieza a entrar más volúmen y por aquello de ayudar (porque si haces números te darás cuenta de que casi nunca te compensa contratar gente en un despacho, que se llevará tu beneficio y si algo te renta no será más de un 10 % de lo facturado, que no compensará el estrés y responsabilidad añadida) contratan a un chaval. Parece que va entrando aún más trabajo y contratan a otro chaval. Y así acaban contratando a cuatro chavales más, todos agradecidísimos, joer, qué buenos jefes que además pagan por encima de convenio.

Los economistas fundadores tienen cierta vena filantrópica, aquello de "aunque no gane apenas más" pero qué gestoría auditoría de relumbrón con seis personas trabajando, cómo ayudo. Es cierto que gracias a su trabajo me entran 5.000 euros más, pero entre sus sueldos, seguros sociales, gastos extras y mandangas se llevan 4.500 euros o casi los 5.000... y es cierto que es mucha más responsabilidad, porque a veces la pifian y el que responde soy yo que soy el dueño... y llegan las 19 horas y salen por la puerta como balas, pues estaban recogiendo a las 18.55, mientras que yo me quedo hasta las 21 repasando cosas pendientes y revisando lo que han hecho los trabajadores... pero bueno, sarna con gusto no pica, esto de tener jóvenes contratados siempre alegra el despacho...

Bien, llega la crisis 20-25 años más tarde y el volúmen de trabajo baja asombrosamente, por la caída del tejido empresarial. Los dueños, ya cercanos a la edad de jubilación, se enfrentan a la tesitura de tener que despedir a los cuatro contratados, porque apenas hay trabajo para ellos y los trabajadores están mano sobre mano, dos horas al día máximo currelando y el resto del día con Facebook y mensajerías de móvil pasando el rato. Si los despiden, en indemnizaciones se les van más de 100.000 euros, que no tienen.

Si no los despiden, tienen que seguir soportando 5.000 euros de gastos mensuales de personas que echan el día con el correo electrónico, ante la caída de volúmen de trabajo. Pero a los trabajadores les quedan unos 10 años hasta su edad de jubilación, mientras que los economistas fundadores tienen 65 años, y como se ve, atados y sin poder jubilarse porque eso implicaría despedir e indemnizar. Menudo futuro, con 72 años intentando mantener el barco... y probablemente te mueras antes de que los trabajadores se jubilen... o vende tu casa, quédate en la calle y obtén los más de 100.000 euros para que los trabajadores se vayan a la suya con dinero calentito para empezar a cobrar sus ayudas de mayores de 55 años y dar por finalizada su vida laboral.

No hará falta que diga que la postura de los trabajadores es :fiufiu: :fiufiu: :fiufiu: :fiufiu: a mí que me cuentas, palomo, me pagas hasta el último euro de indemnización o nos vemos en Tribunales, y mientras sigo subiendo al Face las fotos del fin de semana en Marbella.

Esta historia (que no discute en absoluto el derecho de los trabajadores) refleja claramente porqué muchos profesionales no contratamos a nadie aunque nos lleguen veinte curriculum semanales, aunque nos prometan por activa y por pasiva que solo quieren aprender, aunque nos enseñen el bono social, y no porque no nos llegue trabajo (a un despacho asentado le siguen entrando cosas), o porque no tengamos volumen como para meter a una o dos personas para que cojan los asuntos que los titulares no quieren pillar (clientes especialmente ssssss o asuntos complejos de escasa cuantía).

Al final uno se acomoda, prefiere vivir EGOISTAMENTE, como bien dices "el que quiera un negocio que curre él solo", tienes toda la razón y esto se está aplicando a diario.

Ese es el problema, profesionales de calidad, en despachos herméticos sin meter a nadie, absolutamente a nadie (los convenios con la Universidad para meter a becarios sin pagarles no cuenta) y docenas de currículum semanales de licenciados preparados perecid del angustia, que siguen y seguirán perecid del angustia precisamente por casos como el de los economistas que te he comentado.

Tú dices: "el que quiera un negocio que curre él solo".

Efectivamente, ese es el gran problema. Demasiados negocios con gente currando sola (o entre familiares) porque no compensa contratar a nadie de fuera (fuente de problemas, bien presentes -bajas a tutiplén casi desde la contratación-, bien futuros -indemnizaciones, siempre conflictivas-, cuando no presentes y futuros).

Cuando el egoismo se convierte en un valor social, el trabajador tiene mucho más que perder. Al empresario, como muchos comentan aquí, se la juegan una vez, luego deja de generar trabajo. Al final se extiende el efecto y salvo casos muy puntuales o guano-contratos, el empresario se vuelve egoista y prefiere ganar menos y buscarse la vida a solas o con familiares.

Una situación muy triste a la que hemos llegado, porque hay gente muy preparada en lo teórico y fantástica en lo personal, pero lo que les queda es el autoempleo (y es raro que den el paso porque carecen de los conocimientos prácticos y el dinero para hacerlo) o el billete rumbo a otro país que le prometa una vida mejor. Un verdadero desastre, pero no es menos que la vida que le queda a los dos economistas de la historia, que es absolutamente real.
 
No es cuestión de esclavos, es cuestión de que la gente es egoista, y quien no lo es, se vuelve con el tiempo en un altísimo porcentaje, sea empresario o trabajador.

Casos hay a montones, y yo me voy a animar a contarte uno.

Economistas. Años 90. Típico despacho profesional donde tienes a un compañero - socio y sacas el trabajo adelante entre dos. Empieza a entrar más volúmen y por aquello de ayudar (porque si haces números te darás cuenta de que casi nunca te compensa contratar gente en un despacho, que se llevará tu beneficio y si algo te renta no será más de un 10 % de lo facturado, que no compensará el estrés y responsabilidad añadida) contratan a un chaval. Parece que va entrando aún más trabajo y contratan a otro chaval. Y así acaban contratando a cuatro chavales más, todos agradecidísimos, joer, qué buenos jefes que además pagan por encima de convenio.

Los economistas fundadores tienen cierta vena filantrópica, aquello de "aunque no gane apenas más" pero qué gestoría auditoría de relumbrón con seis personas trabajando, cómo ayudo. Es cierto que gracias a su trabajo me entran 5.000 euros más, pero entre sus sueldos, seguros sociales, gastos extras y mandangas se llevan 4.500 euros o casi los 5.000... y es cierto que es mucha más responsabilidad, porque a veces la pifian y el que responde soy yo que soy el dueño... y llegan las 19 horas y salen por la puerta como balas, pues estaban recogiendo a las 18.55, mientras que yo me quedo hasta las 21 repasando cosas pendientes y revisando lo que han hecho los trabajadores... pero bueno, sarna con gusto no pica, esto de tener jóvenes contratados siempre alegra el despacho...

Bien, llega la crisis 20-25 años más tarde y el volúmen de trabajo baja asombrosamente, por la caída del tejido empresarial. Los dueños, ya cercanos a la edad de jubilación, se enfrentan a la tesitura de tener que despedir a los cuatro contratados, porque apenas hay trabajo para ellos y los trabajadores están mano sobre mano, dos horas al día máximo currelando y el resto del día con Facebook y mensajerías de móvil pasando el rato. Si los despiden, en indemnizaciones se les van más de 100.000 euros, que no tienen.

Si no los despiden, tienen que seguir soportando 5.000 euros de gastos mensuales de personas que echan el día con el correo electrónico, ante la caída de volúmen de trabajo. Pero a los trabajadores les quedan unos 10 años hasta su edad de jubilación, mientras que los economistas fundadores tienen 65 años, y como se ve, atados y sin poder jubilarse porque eso implicaría despedir e indemnizar. Menudo futuro, con 72 años intentando mantener el barco... y probablemente te mueras antes de que los trabajadores se jubilen... o vende tu casa, quédate en la calle y obtén los más de 100.000 euros para que los trabajadores se vayan a la suya con dinero calentito para empezar a cobrar sus ayudas de mayores de 55 años y dar por finalizada su vida laboral.

No hará falta que diga que la postura de los trabajadores es :fiufiu: :fiufiu: :fiufiu: :fiufiu: a mí que me cuentas, palomo, me pagas hasta el último euro de indemnización o nos vemos en Tribunales, y mientras sigo subiendo al Face las fotos del fin de semana en Marbella.

Esta historia (que no discute en absoluto el derecho de los trabajadores) refleja claramente porqué muchos profesionales no contratamos a nadie aunque nos lleguen veinte curriculum semanales, aunque nos prometan por activa y por pasiva que solo quieren aprender, aunque nos enseñen el bono social, y no porque no nos llegue trabajo (a un despacho asentado le siguen entrando cosas), o porque no tengamos volumen como para meter a una o dos personas para que cojan los asuntos que los titulares no quieren pillar (clientes especialmente ssssss o asuntos complejos de escasa cuantía).

Al final uno se acomoda, prefiere vivir EGOISTAMENTE, como bien dices "el que quiera un negocio que curre él solo", tienes toda la razón y esto se está aplicando a diario.

Ese es el problema, profesionales de calidad, en despachos herméticos sin meter a nadie, absolutamente a nadie (los convenios con la Universidad para meter a becarios sin pagarles no cuenta) y docenas de currículum semanales de licenciados preparados perecid del angustia, que siguen y seguirán perecid del angustia precisamente por casos como el de los economistas que te he comentado.

Tú dices: "el que quiera un negocio que curre él solo".

Efectivamente, ese es el gran problema. Demasiados negocios con gente currando sola (o entre familiares) porque no compensa contratar a nadie de fuera (fuente de problemas, bien presentes -bajas a tutiplén casi desde la contratación-, bien futuros -indemnizaciones, siempre conflictivas-, cuando no presentes y futuros).

Cuando el egoismo se convierte en un valor social, el trabajador tiene mucho más que perder. Al empresario, como muchos comentan aquí, se la juegan una vez, luego deja de generar trabajo. Al final se extiende el efecto y salvo casos muy puntuales o guano-contratos, el empresario se vuelve egoista y prefiere ganar menos y buscarse la vida a solas o con familiares.

Una situación muy triste a la que hemos llegado, porque hay gente muy preparada en lo teórico y fantástica en lo personal, pero lo que les queda es el autoempleo (y es raro que den el paso porque carecen de los conocimientos prácticos y el dinero para hacerlo) o el billete rumbo a otro país que le prometa una vida mejor. Un verdadero desastre, pero no es menos que la vida que le queda a los dos economistas de la historia, que es absolutamente real.

Hay una cosa que se llama previsión y eso parece que no lo enseñan en la universidad y luego son todo lamentos.

Lo primero que hay que hacer es hacer un cálculo de costes/ beneficios y en ese cálculo de costes hay que meter la indemnización por despido de cada trabajador. Es decir, que si un trabajador genera un beneficio neto de 500€/ mes, a esos 500€/mes hay que restarle el coste del despido, ya que si no se hace, lo que ocurre es que si hay que despedir a un montón de gente, o la empresa cierra aun siendo viable con menos trabajadores o hay que ir al banco a pedir prestado para pagar tanta indemnización, aunque muchos lo que hacen es cerrar y abrir al día siguiente con otro nombre.

Pero una vez hecho el cálculo de los gastos por despido, ya dependerá del que contrata, valorar si le merece la pena contratar a alguien o no.

Lamentablemente esto es España y esas cosas no se calculan, ya que el empresario medio, lo que hace es gastarse 60.000€ en el Mercedes o BMW de turno, comprarse el chalet en la costa, que no baja de los 500.000€, ponerle pechuga a la secretaria feladora, gastarse 4000€ en cenitas y insensateces de todo al mes y claro, cuando el negocio ya no va como antes, pues lo que toca es catástrofe total, los empleados poniendo demandas, la muyer que sabía lo de la secretaria feladora y que se hacía la sencilla ya no se lo hace y le mete al empresaurio un divorcio hostil, por que le trae más cuenta quedarse con la casa y una pensión vitalicia que seguir aguantando a un maromo arruinado. En muchas ocasiones, este tipo de empresaurios se no a escondido dinero en billetes de 500 en algún oscuro agujero por aquello de tener las espaldas cubiertas, pues termina en muchos casos arruinado, peleado con la familia, sin hablarse con los descendiente y a veces, metiéndose una escopeta en la boca.

Además ese dinero que va para el despido de los trabajadores, se puede guardar en una cuenta a plazo fijo e incluso ganarle dinero.

Y sí, es muy bueno para el ego eso de tener a un montón de mileuristas haciendo la ola al jefe, pero la gente son siempre problemas y si se contrata a alguien es por que sí o sí, trae un beneficio importante el tener a esa gente contratada y para terminar, me gustaría decir que los negocios son negocios y la misión del empresario no es la de dar trabajo a nadie, su misión es la de ganar dinero y punto bowling, que luego son todos lloriqueos.
La cuestión de no contratar gente es un problema, ya que la competencia terminará por quedarse con los clientes que te llegan y que una vez han cambiado, es muy difícil que vuelva, si es que alguna vez vuelven.

En definitiva, los negocios son algo en lo que importa muchísimo más el saber usar el coco, que el ir de generoso o de pillín.
 
Espero que sea una de tus trolleadas, Bob. Eso de las cuquis, como gatos de grandes, subiéndote por el cuerpo mientras dormías el sueño de verano, en el baño de tu tacaño-pastelería valenciana, me ha dejado mal cuerpo para todo el finde, yo creo. Supongo que el ex de la historia fue también aquel que nos dijiste que te dio plantón, evitando irse a vivir con los descendientes de la Gran Bretaña. Un tío listo. Por cierto, es muy triste la historia de tu vida. 😀

No Nelsoncito, era un chico con el que fijate tu estoy chateando ahora mismo, una persona a la que quiero porque la considero mi familia y que conozco desde hace 18 anios, como pareja nanai pero somos mas amigos de lo que puede pregonar mucha gente.
El ex del que hable aqui es alguien que fijate tu tb, se puso en contacto para pedirme perdon y volver a verme, ahora yo tengo trabajo y el no. Que cosas, tu que decias que yo queria dar el braguetazo, no lo necesito, soy luchadora y en la guano que me meto me se sacar yo sola sin necesidad de principes azules.
 
No Nelsoncito, era un chico con el que fijate tu estoy chateando ahora mismo, una persona a la que quiero porque la considero mi familia y que conozco desde hace 18 anios, como pareja nanai pero somos mas amigos de lo que puede pregonar mucha gente.
El ex del que hable aqui es alguien que fijate tu tb, se puso en contacto para pedirme perdon y volver a verme, ahora yo tengo trabajo y el no. Que cosas, tu que decias que yo queria dar el braguetazo, no lo necesito, soy luchadora y en la guano que me meto me se sacar yo sola sin necesidad de principes azules.

Tomatelo como lo que es ...
 
Tomatelo como lo que es ...

De todo se aprende en esta vida, hay que defecarla para poder tener un punto de vista real de lo que nos rodea y medir el peligro y consecuencias de nuestras acciones.
Yo he querido correr mucho con lo de la tienda, conoci otras personas que perdieron muuucho dinero, en concreto me acuerdo de un chico de Zaragoza que cogio un traspaso de un bar, lo reformo por completo dejandose 25000 y despues lo tuvo que volver a traspasar por menos de lo que a el le costo, es decir, perdio la diferencia mas los 25000. Un dinero que ahorro trabajando 10 anios. Era tambien joven como yo.
Solo lo tuvo abierto unos meses.
Vi cerrar tantos negocios que no podria calcularlos.
Solo recomiendo que traspasos nunca coja nadie porque es tirar el dinero.
Y poner una empresa en Espana, segun el que, porque desde el dia 0 papa estado esta pidiendo lo suyo, y tu aun no has empezado a crear un puro euro.
Es un tema muy complicado, pero se de negocios que han sido todo un precedente en mi ciudad natal, Gijon, y charlando hace poco con los duenos vi que en nomina ya no tenian personal, y las ventas solo cubrian gastos y un sueldo siendo una familia, y hablo de negocios de esos que escuchas el nombre y piensas que tienen que estar forrados por el renombre y los anios que llevan en el gremio.
Siempre hay que tener un plan B incluso uno C si uno pone un negocio.
 
Estado
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