Emigrar a Australia: cuando cualquier empleo sirve para huir
La desesperación por abandonar España lleva a algunos a plantearse cualquier cosa. Una muestra reciente: la disposición a aceptar trabajos de limpieza o palear estiércol con tal de obtener un visado y un billete a la Gold Coast australiana. Las razones esgrimidas: un país desarrollado, limpio y con una oferta de ocio que roza lo irreal. La imagen proyectada es la de un paraíso playero donde hasta el español menos agraciado puede ligar.
¿Realidad o espejismo?
Sin embargo, el camino no es tan sencillo. Australia exige a los solicitantes de visados de trabajo no cualificados un patrocinio del empleador, que debe demostrar que no hay trabajadores locales disponibles. Además, los salarios para estos puestos suelen ser bajos, mientras que el coste de vida en la Gold Coast es elevado. El sueño de un empleo basura puede convertirse en una trampa económica.
La dureza de la selección
No todo el mundo vale para cualquier cosa. La respuesta a esa oferta de entrega total fue tajante: "Para que te ofrezcan trabajo de algo, primero tienes que valer para trabajar". Un jarro de agua fría que recuerda que la emigración no es una solución mágica, y que la falta de habilidades o experiencia puede ser un obstáculo insalvable.
Con estas contradicciones, la decisión de dejarlo todo por un empleo basura en Australia sigue siendo un salto al vacío. Quienes fantasean con la Gold Coast deberían calcular bien los costes reales, no solo los de la fantasía.
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