eljusticiero
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Bertrand Ndongo ha calificado de «tremenda tragedia» la muerte de Jesús de Miguel y ha subrayado que Jesús Owono «no es un asesino», en un mensaje en el que expresa su solidaridad con la familia de la víctima. La muerte de Jesús de Miguel, jugador del CD Tenerife, ha sacudido el fútbol español.
Bertrand Ndongo ha calificado de «tremenda tragedia» la muerte de Jesús de Miguel y ha subrayado que Jesús Owono «no es un asesino», en un mensaje en el que expresa su solidaridad con la familia de la víctima.
La muerte de Jesús de Miguel, jugador del CD Tenerife, ha sacudido el fútbol español. En ese contexto, el periodista Bertrand Ndongo ha publicado un mensaje en el que lamenta la pérdida y se dirige a la familia del fallecido. «La muerte de Jesús de Miguel es una tremenda tragedia», escribe, y añade que no ha dejado de pensar en sus allegados, «sobre todo en su bebé».
El núcleo del mensaje es una advertencia: Jesús Owono, portero del FC Andorra, «no es un asesino». Ndongo no niega el hecho que rodea la muerte de De Miguel, pero rechaza la etiqueta penal que se le atribuye en algunos comentarios. La distinción no es menor: una cosa es un accidente con consecuencias fatales y otra un homicidio doloso.
Calificar a alguien de asesino implica intención de matar. En términos jurídicos, esa palabra tiene un significado técnico que no se corresponde con cualquier muerte violenta. Usarla de forma indiscriminada en redes sociales no solo es inexacto, sino que puede tener consecuencias legales para quien la emplea.
Al margen de la calificación penal, el fútbol profesional está sujeto a responsabilidad civil por daños a terceros. Los clubes y los jugadores responden de los perjuicios que causan en el ejercicio de su actividad, con independencia de que exista o no dolo. Esa vía es la que suele activarse en accidentes deportivos con resultado de muerte.
La reflexión de Ndongo apunta a separar el dolor por la pérdida de la calificación automática de quien interviene en el accidente. No es lo mismo un homicidio que una tragedia con responsabilidad civil. La precisión del lenguaje, en estos casos, no es un lujo: es una exigencia.
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Hombre, pues claro que no porque no premeditó cancelar, pero sí es un homicidio por imprudencia.
Sigue siendo un delito grave.