No hay evidencia de una conspiración: los salarios altos en ciertos puestos de oficina responden a la escasez de perfiles cualificados y a la productividad, no a una inflación artificial de empleos. La comparación con una guardería es una exageración retórica sin respaldo empírico.
La publicación que compara la oficina con una guardería
Una publicación en X, acompañada de una imagen, resume el malestar de una parte de la población: «It really is just daycare», es decir, que ciertos trabajos de oficina no son más que una guardería para adultos. El mensaje que abre el debate va más allá y habla de «inflación artificial de trabajos que no dan verdadero valor a la sociedad», con salarios que, según su autor, quintuplican el de un albañil. Es una afirmación que circula sin datos que la respalden. No existe un estudio que demuestre que esos puestos se creen para inflar plantillas ni que las empresas los financien con créditos específicos.
Salarios altos y productividad: lo que dice la evidencia
La brecha salarial entre un albañil y un directivo no es nueva ni exclusiva de un país. En España, el salario medio bruto anual ronda los 27.000 euros según la última Encuesta de Estructura Salarial del INE, publicada en 2023 con datos de 2021. Un albañil puede cobrar en torno a 20.000 euros anuales, mientras que un puesto directivo supera los 60.000. Esa diferencia responde a la responsabilidad, la especialización y la oferta de perfiles, no a una trama. La productividad por hora trabajada en España creció un 0,8% en 2023 frente al año anterior, según Eurostat, un dato modesto que no permite hablar de una burbuja de empleos improductivos.
El caso de X y los despidos como argumento
El mensaje cita a Elon Musk y su decisión de despedir a la mayoría de la plantilla de Twitter tras comprar la compañía en 2022. Es cierto que la empresa redujo su workforce de unos 7.500 empleados a menos de 2.000 en pocos meses. También lo es que X sigue operativa. Pero de ahí no se deduce que los puestos eliminados fueran prescindibles en general ni que el resto de empresas deban imitar el modelo. La plataforma ha enfrentado caídas de ingresos publicitarios y problemas técnicos puntuales desde entonces, según han recogido medios como Reuters. Un despido masivo no es un experimento controlado sobre el valor del trabajo de oficina.
Qué hay detrás del malestar con los empleos de cuello blanco
La queja sobre trabajos que consisten en «usar PowerPoint y Zoom» conecta con un debate real sobre la utilidad de ciertos puestos intermedios. El economista David Graeber popularizó en 2018 el término «bullshit jobs» para describir empleos que quienes los ocupan consideran innecesarios. Es una hipótesis sociológica, no una ley económica. No hay cifras oficiales que cuantifiquen cuántos puestos son prescindibles. Lo que sí muestran los datos es que el empleo en servicios profesionales y administrativos ha crecido en las últimas décadas en las economías avanzadas, según la OCDE. Atribuir ese crecimiento a una conspiración requiere pruebas que nadie ha aportado.