Mujeres, valla y 'seres de luz': la polémica que ignora la economía
El audio con mujeres animando a quienes saltan la valla de Melilla ha encendido una controversia pública que toma un camino turbio: conspiraciones, sexismo y descalificaciones. De fondo, la crisis migratoria real, su coste y sus implicaciones económicas quedan fuera de plano.
La teoría de la orquestación
Hay quien sostiene que los saltos no son espontáneos sino que responden a una manipulación interesada. Aparecen menciones a una Guardia Civil que “solo mira” y a élites que se alimentarían de la energía negativa de la población. A eso se suman hipótesis sobre potencias extranjeras moviendo hilos: desde submarinos en Ceuta hasta aviones en Barbate que, en el peor escenario, serían pilotados por “aliados” inconfesables. Nadie aporta documentos, solo intuiciones.
La deriva sexista
El tono de la discusión también se ha degradado con intervenciones que cosifican a las personas migrantes y reducen el asunto a una comparación grotesca de masculinidades. Se menciona la preferencia de algunas mujeres por los “hombres del Atlas” frente a una supuesta decadencia local. Es material para el escándalo, no para la comprensión del fenómeno migratorio.
Dónde está la economía
Llama la atención que ningún análisis económico profundo haya entrado en la conversación. En un país con un mercado laboral segmentado y un envejecimiento demográfico acusado, la llegada de personas en edad laboral debería ser un factor a gestionar, no un tabú. Se prefiere el ruido a los datos.
La valla sigue en pie y lo que decimos sobre ella revela más sobre nuestra ansiedad que sobre la frontera. Si el espectáculo sexual y conspirativo sigue dominando la agenda, el fondo del problema —cómo se financia y ordena la política migratoria— quedará sin respuesta.