Muskiz: el alcalde alerta de una 'gran alarma social' y las patrullas vecinales
El alcalde de Muskiz no ha tardado en comunicar lo que ya se respiraba en las calles: una 'gran alarma social en el municipio' y lo que califica como un 'pequeño conato de rebelión popular mediante patrullas de vecinos'. La noticia, difundida a través de un tuit del medio local @DEIA, pone el foco en un fenómeno que trasciende la política local para tocar fibras sensibles sobre la seguridad, la convivencia y el modelo de integración en un municipio industrializado como es Muskiz, en Vizcaya.
Resultados electorales y el mapa político de Muskiz
Para entender la magnitud de lo que ocurre en Muskiz, hay que mirar los números. Los resultados electorales más recientes ofrecen un retrato claro de un municipio dividido, pero con una mayoría clara. En las elecciones de 2023, el PSE-EE (PSOE) lideraba el consistorio con un 39.45% de los votos y 6 concejales. Le seguía de cerca el EAJ-PNV, con un 34.63% y 5 concejales. Por su parte, EH Bildu bajaba a un 19.72% y 2 concejales, frente a los 3 y 20.05% de 2019.
Estos datos no son solo cifras; son el termómetro de un malestar que el sistema político tradicional ha tardado en gestionar. La diferencia entre el primer y segundo partido es estrecha, pero suficiente para mantener un equilibrio inestable. La baja de Bildu, aunque marginal, refleja un cambio en las prioridades del electorado, que parece priorizar la seguridad y la convivencia sobre otras reivindicaciones históricas.
La industria Petronor y el contexto socioeconómico
No se puede hablar de Muskiz sin hablar de Petronor. La planta de refino es el motor económico, pero también el origen de debates constantes sobre contaminación y calidad de vida. Los humos y el fuego que emite la industria son un recordatorio diario de la dependencia económica del municipio. Es paradójico que, en un entorno donde la industria pesada define el paisaje y la economía, la seguridad ciudadana se haya convertido en la prioridad número uno de los vecinos.
La tensión entre el empleo que ofrece la industria y la percepción de inseguridad que generan ciertos comportamientos crea un caldo de cultivo perfecto para las patrullas vecinales. Los vecinos no esperan a que las instituciones actúen; actúan ellos mismos. Es una respuesta directa a lo que el ayuntamiento describe como una 'gran alarma social'.
El fenómeno de las patrullas vecinales
Las patrullas de vecinos no son un invento reciente, pero en Muskiz han cobrado una relevancia especial. Surgen como una respuesta ciudadana ante lo que se percibe como una falta de eficacia institucional para abordar la incivilidad. El alcalde, al alertar de esta 'rebelión popular', reconoce implícitamente que las herramientas tradicionales de seguridad han quedado obsoletas o son insuficientes.
Hay quienes sostienen que estas patrullas son necesarias para recuperar la seguridad; en contra pesa el argumento de que la respuesta debe ser policial y no vecinal, para evitar linchamientos o desproporciones. Sin embargo, la realidad es que los vecinos se unen para no acabar como trogloditas cuando los incidentes se vuelven irreversibles. Es una forma de autodefensa que refleja un fracaso del modelo de convivencia.
El dato que descoloca no es la existencia de las patrullas, sino la rapidez con la que se han integrado en la vida cotidiana de Muskiz. Es un síntoma de un país donde la seguridad se privatiza, aunque sea de forma comunitaria, porque el Estado no la garantiza. Muskiz es solo un ejemplo, pero uno de los más claros.