Mulay Hassan y Leonor: el rumor que nació en un portal y se hizo viral
¿Hay algo real detrás de la especulación que sitúa a la princesa de Asturias en el centro de un supuesto romance con el heredero al trono de Marruecos? La respuesta corta es: no hay ni una sola prueba. La larga, algo más entretenida, incluye teorías sobre la unificación de dos reinos, una nueva estirpe mediterránea y hasta una serie de Netflix. Bienvenidos al ruido de fondo de la política.
De dónde sale el rumor
Todo arranca de una información publicada por Albawaba, un portal de Oriente Próximo que no es precisamente el New York Times. En el artículo se daba por hecho que la prensa internacional empezaba a dar credibilidad a un posible idilio entre Mulay Hassan, hijo de Mohamed VI, y Leonor de Borbón. No hay ninguna fuente oficial, ninguna imagen comprometida, ni declaración de ninguna de las dos casas reales. Solo un titular que, como suele ocurrir, se movió rápido por las redes.
La reacción no se hizo esperar. Lo que empezó como una nota curiosa derivó en un intercambio de pareceres donde lo mismo servía para hablar de geopolítica que para inventarse una serie sobre la vida en palacio. Y ahí estaba también el clásico que ve conspiraciones en todo: la unificación de España y Marruecos, un superestado de más de 1,2 millones de kilómetros cuadrados que controlaría el Mediterráneo y del que saldría una «nueva estirpe» bautizada como «los atléticos», por el monte Atlas.
Los obstáculos que nadie menciona
Antes de que nadie se pida el vestido de novia, conviene recordar un pequeño detalle. Si la princesa Leonor quisiera casarse con el heredero alauita, tendría que abjurar del cristianismo y abrazar el Islam. Eso, en un país como España, no es un trámite menor. Y aunque la Constitución no dice explícitamente que la reina deba ser católica, el componente simbólico y político de una conversión sería un terremoto. De hecho, entre las lecturas políticas se abría paso una conclusión contundente: si esto fuera cierto, sería el fin de la monarquía. Tal cual.
La otra alternativa que circulaba tampoco tiene desperdicio: buscar novio en Portugal, concretamente en la casa de Braganza, para reunificar la península por la vía dinástica. Porque aquí, señores, lo de unir reinos parece una afición nacional.
El ruido político: republicanos y monárquicos, todos a la vez
Lo curioso del asunto es cómo ha removido el avispero. Los republicanos, que normalmente pasan de la Corona, se han encontrado con un argumento inesperado: si la princesa acaba casándose con un príncipe musulmán, el desprestigio sería total. Los monárquicos, por su parte, se agarran a la idea de que todo es una maniobra de desestabilización. Y en medio, los partidarios de Froilán (sí, existen) pidiendo que el nieto del Rey entre en escena. No se sabe si para arreglar el problema o para ponerle la guinda.
Mientras tanto, en Zarzuela deben estar rezando para que el próximo verano no traiga más titulares. O para que alguien explique, de una vez, que un blog con propaganda no es exactamente «prensa internacional».