La 'eclipsitis' ya llena las urgencias de Madrid
¿Ha visto el eclipse sin gafas homologadas? Entonces prepárese para un mareo, un parte de baja y una nueva palabra: eclipsitis. Las urgencias de Madrid acumulan desde el fenómeno una riada de pacientes con vértigo, y el diagnóstico oficioso ya tiene defensores y detractores.
Miedo al nervio óptico o negocio del miedo
Del lado de la alarma, el mensaje es rotundo: si hay mareo, hay afección al nervio óptico, y detrás acecha una ceguera lenta y progresiva. Del lado del escepticismo, se recuerda que el último gran susto colectivo, el de las mascarillas, terminó en negocio redondo para los vendedores de pánico. Entre ambos extremos, el testimonio más tranquilo lo aporta un afectado: mareo a las 20:05, tres miradas más de menos de siete segundos, y al día siguiente visión perfecta.
La baja por eclipsitis crónica
El parte de baja se ha convertido en la pieza cómica de la jornada: paciente que no vio nada, solicitud de baja hasta el 16 para enlazar con vacaciones y petición expresa de que conste como «eclipsitis crónica». El absentismo encuentra así un nuevo diagnóstico de andar por casa. Y mientras tanto, el calor aprieta: la mínima en Madrid fue de 25 grados, un rival clásico para desmayarse sin culpa del sol.
Con la retina intacta o no, el eclipse ha dejado algo más que manchas en los ojos: una excusa laboral de categoría.