El bulo del Mossad: dos años de profecías incumplidas sobre Sánchez
Era julio de 2024 cuando el periodista Albert Castillón difundió un supuesto mensaje del servicio de inteligencia israelí: "Vamos a toda máquina. Vamos a por Sánchez. No llega a Navidad". La declaración, atribuida a fuentes del Mossad, encendió la imaginación de una parte del espectro político que veía en el presidente español un objetivo geopolítico. Dos años después, Sánchez sigue en Moncloa, y el bulo se ha convertido en un caso de estudio sobre la resiliencia de las teorías conspirativas en la era digital.
La cronología de la profecía es reveladora. En el momento de la supuesta filtración, España atravesaba un tenso pulso diplomático con Israel por el reconocimiento del Estado palestino. La relación entre Sánchez y Netanyahu se había deteriorado hasta el punto de que algunos analistas barajaban represalias israelíes. Sin embargo, los servicios secretos no suelen anunciar sus movimientos —menos aún con plazos festivos—, y la referencia a la Navidad, una celebración cristiana, resultaba incongruente para una agencia israelí.
El contexto geopolítico de la filtración
La supuesta amenaza coincidió con una serie de investigaciones judiciales abiertas contra el entorno familiar de Sánchez, especialmente su esposa y su hermano. La oposición interpretó estos casos como una estrategia de acoso judicial, mientras que algunos usuarios en redes apuntaron a que el giro de Sánchez hacia Palestina había activado a sus enemigos internacionales. La tesis de que el Mossad actuaba por delegación cobró fuerza entre quienes ya veían al presidente como un títere de potencias supranacionales.
Pero también emergió una corriente escéptica: si la inteligencia israelí realmente quisiera neutralizar a un líder incómodo, no lo anunciaría en un programa de YouTube. La supuesta filtración, además, carecía de cualquier confirmación por fuentes oficiales o medios de prestigio. El periodista Castillón, conocido por su línea editorial contraria al Gobierno, se convirtió en el blanco de las burlas de quienes calificaban el mensaje de "invento" o "cantamañanada".
La evolución del escepticismo a la resignación
Conforme pasaron los meses y Sánchez no caía, el tono del debate mutó. Si en las primeras respuestas abundaban deseos de que se cumpliera la profecía, hacia mediados de 2025 crecía la conciencia de que se trataba de un bulo más. "Dos navidades después el perro sigue", escribió alguien. "¿Han dicho el año?", preguntó otro, capturando la frustración de quienes habían confiado en un desenlace rápido.
Un hito curioso: un usuario calculó que, desde el 4 de julio, quedaban 4.154 horas hasta Navidad. Otro aseguró que "en 72 horas" caería. Ningún plazo se cumplió. La analogía con el famoso bulo de "a Pilingui le quedan dos telediarios" se hizo evidente, y la comunidad terminó aceptando que Sánchez tenía una resistencia que desafiaba todos los pronósticos.
El dato que desconcierta
A pesar de la acumulación de escándalos —investigaciones a su esposa, su hermano fruta, filtraciones de conversaciones privadas—, Sánchez consolidó su poder. Las elecciones de julio de 2023 ya le habían dado una ventaja inesperada, y los casos judiciales no lograron movilizar a la oposición. La paradoja es que las mismas informaciones que según los conspiranoicos probaban su vulnerabilidad fueron utilizadas por sus seguidores como prueba de un complot internacional.
El cierre del debate llegó con el propio paso del tiempo. En julio de 2026, un mensaje resumía el sentir general: "Y aquí estamos, con Sánchez el traidor todavía gobernando". La profecía del Mossad no solo no se cumplió, sino que fortaleció al presidente al permitirle presentarse como víctima de una campaña exterior. La ironía final: si el Mossad realmente hubiera ido a por Sánchez, su estrategia fue tan torpe que logró el efecto contrario.