Moreno Bonilla estudia adelantar las urnas en Andalucía ante el bloqueo con Vox
El presidente de la Junta, Juan Manuel Moreno Bonilla, maneja la fecha del 25 de octubre para una nueva convocatoria electoral si no logra un acuerdo de investidura con Vox. La decisión, que implicaría un desembolso de más de 26 millones de euros, reactiva el fantasma de la repetición de comicios que ya sacudió la política nacional en 2015-2016, aunque entonces España creció un 3,2% sin gobierno. La paradoja: el bloqueo puede salir caro en dinero público, pero algunos analistas creen que Moreno busca presionar a su socio natural obligándole a tragar o a jugársela.
La aritmética de la investidura: mayoría imposible sin Vox
El PP andaluz necesitaría los votos de Vox para gobernar en solitario, pero las exigencias del partido de Abascal –veto a la Agenda 2030, endurecimiento migratorio– chocan con las líneas rojas de Moreno. Algunas voces señalan que la estrategia del presidente es forzar la abstención del PSOE, aprovechando el desgaste judicial de la ministra María Jesús Montero, imputada por la SEPI. Sin embargo, el PSOE andaluz no ha dado señales de ceder, y la repetición electoral podría beneficiar a Vox, que ascendería en escaños mientras el PP perdería la mayoría simple que obtuvo en 2022.
Un coste de 26 millones que no todos ven justificado
La convocatoria de elecciones en Andalucía tiene un precio tasado en 26 millones de euros, según datos oficiales. Una cifra que, en un contexto de carencias digitales en la administración autonómica, ha generado críticas sobre el uso del dinero público. Los más escépticos ven en esta amenaza un farol para forzar a Vox a ceder en la negociación, mientras que otros recuerdan que, en comunidades como Extremadura o Castilla y León, el PP acabó aceptando pactos con los de Abascal tras un pulso similar. La duda es si Moreno está dispuesto a quemar 26 millones solo para demostrar quién manda.
El precedente de 2015-2016: crecer sin gobierno
Aquellos que minimizan el riesgo recuerdan que entre diciembre de 2015 y octubre de 2016 España funcionó sin un ejecutivo estable y, sin embargo, el PIB avanzó un 3,2%. El empleo y el PIB no se resintieron. Pero aquella situación fue excepcional, con una inercia económica favorable. Hoy, con la inflación y los tipos de interés en niveles elevados, la incertidumbre política podría pasar factura. La pregunta que queda en el aire es si Moreno Bonilla está dispuesto a apostar la estabilidad andaluza a una sola carta.