Mónica Cervera, del Goya a la calle y a prisión
¿Cómo se pasa de estar nominada a un Goya a salir de la cárcel por robar unos cacahuetes? Mónica Cervera, actriz nominada al Goya por «Crimen ferpecto», ha salido de prisión tras varios años entre rejas, según el relato que circula sobre su caso. La versión más repetida apunta a que la detención se produjo por el hurto de unos cacahuetes y por haber propinado dos tortas a un dependiente de origen chino. Un detalle que resume el derrumbe de una carrera que parecía imparable.
Qué le pasó a Mónica Cervera
La trayectoria de Cervera es la de un juguete roto. En su momento de mayor visibilidad, su físico despertó todo tipo de reacciones, y su nombre quedó ligado a una belleza incómoda que atraía y repelía a partes iguales. Con el tiempo, según las informaciones que se manejan, acumuló varios robos y hurtos, además de haber grafiteado algo relacionado con Patrimonio Nacional. Ese historial la llevó a prisión.
La calle, Marbella y la salud mental
Antes de acabar entre rejas, Cervera mendigaba y vivía en la calle en Marbella. Varios testimonios apuntan a que arrastraba problemas mentales y
adicciones, un cóctel que explica en parte su caída. La pregunta que sobrevuela es por qué nadie intervino antes. Hay quien sostiene que deberían existir centros donde personas en esa situación pudieran estar controladas y atendidas, porque pocas salen de ese pozo por sí solas.
El negocio del cine y sus cadáveres
El caso de Cervera también destapa las cloacas de la industria. Se argumenta que el cine funciona como una mafia donde todos están compinchados: la producción dice una cosa y el pirata se queda con parte del dinero por la cara. Quien denuncia acaba sin que le llamen ni para repartir bocatas. Un sector que exprime a sus talentos y luego los abandona cuando dejan de ser rentables.
Qué se dice ahora que ha salido
La salida de prisión ha reavivado el interés por su figura. Algunos piden que se lance a OnlyFans, otros ironizan con que si estaba presa por fea no se entiende que la hayan soltado. También hay quien recuerda que era buena actriz y se pregunta por qué los actores no buscan otro trabajo cuando no les contratan. La paradoja de ser fea con avaricia y a la vez deseada por tanta gente es, como poco, un fenómeno sociológico.
Al final, la pregunta no es si Cervera merece otra oportunidad, sino si alguien se la va a dar. O si, como tantas otras, volverá a desaparecer hasta que la próxima noticia sea su cadáver.